Mi personaje inolvidable*

Rosa C. Baez

Especialista en bibliotecología y bibliógrafa

Eran los inicios de la década del setenta cuando, recién graduada de la Escuela Nacional de Técnicos de Bibliotecas (ENTB), llegaba con toda mi ilusión y mis quijotescos impulsos intactos, a iniciar mi vida laboral en el Departamento Juvenil de la Biblioteca Nacional. Pasados sólo unos días, ya la pequeña figura de una inteligente y dulce mujer se hizo imprescindible para mí: compartía buró y aquella UNDERWOOD de memorable letra conmigo, e irradiaba hacia la inexperta recién graduada la luz de su saber. Pronto, lograr su aprobación y su sonrisa fue el más deseado de los reconocimientos y su ejemplo la más alta meta que me imponía. No faltó el sabio rapapolvo ni tampoco la palabra de aliento… Ella inculcó en mí el amor hacia nuestra profesión, la cual por ella se convirtió en sagrada: me enseñó que era importante desde pegar un marbete a la correcta distancia del borde de un libro, hasta sentir dolor cuando un lector (entonces no "usuario") debía marcharse sin la información requerida. Su labor docente en esta Biblioteca es imborrable.

Posteriormente, pasó a formar parte del laborioso grupo de bibliógrafas que compilaban la Bibliografía Nacional y fue entonces tarea esencial para mí recopilar para ellas programas de espectáculos, catálogos de exposiciones, la primicia de un nuevo libro sobre Cuba…Su ejemplo años más tarde guiaría mis pasos por esos mismos rumbos.

Después, la insidiosa artritis que invadía su cuerpo, logró lo impensado: su jubilación llegó, pero no su retiro, porque era constante su preocupación por el devenir de la Biblioteca Nacional, adonde no pudo regresar, aunque era la más voraz lectora de La Polilla, la admiradora más ferviente de los cambios que se suscitaban en la institución, quien reunía a trabajadores de distintas épocas para hablar del lugar al cual entregó toda su vida.

Desdichadamente, la muerte pudo más que su indomable espíritu, y el pasado sábado (19 de febrero) nos arrebató a esta querida bibliotecaria, que, desde su sencilla trinchera, también hizo historia en la Bibliotecología Cubana:

¡¡Hasta siempre, Juana María Mont Cárdenas, queridísima Jenny Montsy!!

Algunas opiniones recogidas:

Araceli García Carranza, jefa de Investigaciones Bibliográficas de la Biblioteca Nacional:

Recuerdo a Juanita en Juvenil siempre sonriente y con un sentido del servicio preñado de amor y refinamiento, custodiando lo que me prestaba para un amiguito que ya es un hombre de bien, con cariñoso celo, después en Bibliografía, junto a Elena Graupera compilando la Bibliografía Nacional, en aquellos años, bimestral y a mano, sin computadora y, a veces, sin máquina de escribir, creo que Juanis, como yo le decía, entregó lo mejor de sí a la Biblioteca Nacional, en silencio, igual que como se nos fue. La quisimos mucho y no la olvidaremos.

Miguel Bonera Miranda, especialista de la Coordinación Provincial de Bibliotecas Públicas, de la Provincia de La Habana:

Los que fuimos niños en los sesenta, estudiantes en los setenta y lectores
insaciados siempre, guardaremos el recuerdo de esta compañera de todos los días, colega de las aulas y las bibliotecas, señora incansable en la defensa de la palabra escrita…

Teresita Morales, subdirectora de Servicios al Público de la Biblioteca Nacional:

Juanita era una persona encantadora, amable, simpática, ocurrente, complaciente, muy trabajadora, dispuesta siempre a enseñar lo que sabía, fue una profesora para mí junto con Elena [Graupera]; aprendí mucho con ellas en cuanto al trabajo que realizábamos. Me recomendaba lecturas fabulosas, nunca me faltó un buen consejo de Juanita para que reflexionara y tomara las mejores decisiones. Además, fue muy amiga de mi tía María Victoria Morales, a la cual quiero mucho y después que ella se enfermó (isquemia cerebral), Juanita fue la única persona de aquí que no la dejó de visitar, ayudar y atender hasta donde pudo, pues todos conocíamos sus problemas de artrosis que padecía, y este gesto siempre se lo agradecí mucho.

En fin, Juanita Mont fue una mujer excepcional en todos los sentidos.

* La Revista de la Biblioteca Nacional siente el fallecimiento de Jenny Mont, tan querida compañera para quienes la conocimos y la admiramos.

Tomado del boletín electrónico Librínsula (La Habana) 2(60); 25 febr. 2005.

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Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. Año 96, No. 1-2 ENERO-JUNIO 2005