Ventanas para una peregrina. Los años americanos de Mercedes Pinto

María del Rosario Díaz

Investigadora de la Biblioteca Nacional José Martí

Cuando usted me recuerde piense en un espíritu luchador que en esta hora anhelaría
ser Martí para hablar al corazón de mi España amada y ser Maceo para clavar
el corazón de quien la desgarra.

I

Se dice que los primeros inmigrantes canarios llegaron a Cuba con las naos del almirante Cristóbal Colón y desembarcaron en la localidad holguinera de Bariay en 1492. Entraron por la puerta grande de la historia de la literatura cubana con el poema épico Espejo de paciencia, escrito en 1608 por Silvestre de Balboa.(1) El 1 de diciembre de 1693 fue fundada la ciudad de Matanzas por treinta y cuatro familias canarias(2) ejecutando así la Real Cédula del 25 de septiembre del propio año, que ordenaba habitar la bahía de Matanzas y los alrededores de esta. Santiago de las Vegas fue escenario de la Rebelión de los Vegueros el 18 de febrero de 1723, protesta que protagonizaron los canarios cultivadores de tabaco en franca oposición al monopolio o estanco del tabaco por parte del gobierno español.

Hasta camellos procedentes de las islas fueron traídos para trabajar en los pujantes ingenios azucareros de Matanzas.(3)

Fueron famosos como el mítico Gregorio Fuentes, que fue amigo, patrón de su barco y fuente de inspiración del escritor Ernest Hemingway entrado el siglo xx, o anónimos como miles de canarios que también arribaron a las costas en oleadas sucesivas a lo largo de los siglos xvii, xviii, xix y xx. Entre finales del siglo xix y el siglo xx, fue numerosa la participación de canarios en la fundación y colaboración en revistas y periódicos editados en Cuba; algunas decenas de autores canarios publicaron o reeditaron sus obras en el país e incluso, existen figuras de las letras y de la política que muchos los creen cubanos cuando en realidad nacieron allende el Atlántico.

La Biblioteca Nacional José Martí y el Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo Insular de Tenerife, con el Centro de Documentación Canario-Americano (DOCAM), iniciaron el año 2003 un proyecto de investigación bibliográfica titulado "Localización y caracterización de fondos documentales, bibliográficos y hemerográficos de canarios conservados en las instituciones cubanas". Dentro del proyecto se realizan además investigaciones que pretenden aportar nueva información sobre personalidades de la cultura canaria que vivieron en Cuba, publicaron su obra en esta tierra y de hecho se insertaron en la cultura cubana. La única figura femenina del grupo de cuarenta y cinco periodistas e intelectuales presentes hasta ahora en el proyecto, es la más importante escritora y promotora cultural canaria de su tiempo, la única que realizó una gran parte de su obra fuera de las islas y de España en calidad de exiliada política, y países como Uruguay, Chile, Cuba y México se precian de ser sus lugares de acogida desde su salida de España en 1924. Su nombre es Mercedes Pinto de Armas.

Para la historia de las culturas cubana, canaria y de España resulta de gran trascendencia investigar los múltiples testimonios de la vida y de la obra realizada por Mercedes Pinto en Cuba, que se encuentran dispersos fundamentalmente en las publicaciones de la época. Este texto pretende una primera aproximación al tema.(4)

II

Aunque muy famosa en el ámbito periodístico y cultural hispanoamericano de mediados del pasado siglo, Mercedes Pinto se considera una figura poco conocida en las Islas Canarias y más aún en la península hasta hace poco tiempo por "[...] la dispersión de su obra, diseminada en multitud de publicaciones, y la propia transhumancia de la autora [...] [que] han dificultado una justa valoración de su figura intelectual, y de las múltiples actividades que llevó a cabo a lo largo de su dilatada y azarosa existencia".(5)

María de las Mercedes Josefa Francisca del Pilar Pinto Armas nació en la ciudad tinerfeña de La Laguna el 12 de octubre de 1883, en el seno de una familia de abolengo y cultura; su padre fue el escritor y crítico literario don Francisco María Pinto, cuya obra completa, que vio la luz póstumamente, fue prologada por Benito Pérez Galdós. Su niñez transcurrió en la casona familiar de Santa Cruz de Tenerife, en el patio cuajado de jazmines y limoneros, acompañada por su madre, abuela y hermana esperando las noticias y los regalos que recibían de Cuba, donde el abuelo era magistrado de la Audiencia de La Habana. Mercedes rememoró años después que los informes de la guerra de Cuba, de las muertes de Martí y Maceo tan sentidas por ella como celebradas por la familia aristocrática y conservadora, la iniciaron en su amor por la otra isla lejana, conmoviéndola profundamente y envolviéndola en una sutil atadura que auguraba quizá su futura relación con la nación caribeña. Particularmente con José Martí sintió desde su adolescencia admiración por su obra y su vida entregada completamente a la causa de la independencia: "[...] Martí era bueno porque la patria de Martí no era España, era Cuba...! [además de que] [...] era poeta".6 En la prensa canaria de la época publicó la precoz niña poemas y cuentos, aunque también su amor por el teatro la impulsó entonces a representar en privado sus primeras obras teatrales.

Contrajo matrimonio en 1909 con el capitán de la Marina Juan de Foronda y Cubillas, del que nacerían sus tres primeros hijos, Juan Francisco, María de las Mercedes (Pituka) y Ana María. Sólo después de la boda conoció que la familia de su extraño esposo tenía antecedentes de locura; su vida se hizo un infierno al convertirse en la víctima de un paranoico celotípico y el matrimonio se deshizo pocos años después, aunque continuó casada legalmente por no existir el divorcio en España. No había soluciones que no fueran las que la ley, la religión o la familia daban a las mujeres de su tiempo ante situaciones similares a la suya, pues se consideraba a estas necesitadas de la protección del padre o del marido, a quienes debían obediencia.

A comienzos de la década veinte pudo marcharse con sus hijos a Madrid, donde publicó su poemario Brisas del Teide (1921) y escribió en órganos de la prensa madrileña como La Acción, La Esfera, La Moda, Lecturas, El Hogar y Prensa Gráfica. Inició su labor dentro del movimiento feminista como conferencista a favor del divorcio y de los derechos de la mujer en la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas que presidía su amiga Carmen de Burgos; como integrante de esta organización, entrega personalmente al dictador José Primo de Rivera un mensaje exigiendo la reforma de la ley de protección de los derechos de las madres obreras casadas, discriminando a las solteras. El 25 de noviembre de 1923 pronunció en la clausura de un mitin sanitario en la Universidad Central de Madrid su célebre conferencia "El divorcio como medida higiénica", de honda repercusión en la opinión pública y en la prensa madrileñas. Las circunstancias de su ruptura matrimonial y su relación sentimental con el abogado toledano Rubén Rojo, padre de sus hijos menores Rubén y Gustavo Rojo, su clara oposición al gobierno dictatorial del general Primo de Rivera y su activa labor feminista, unidas a la ya citada conferencia, provocaron la orden gubernamental de destierro a Fernando Poo, noticia que le fue comunicada anticipadamente por buenos amigos y la llevó a exiliarse con su compañero e hijos en Uruguay.7 Durante el viaje, en Portugal, su hijo mayor, José Francisco, de apenas quince años, murió de una grave enfermedad, y en la travesía por mar nació su hijo menor, Gustavo.

En la capital de Uruguay, Montevideo, Mercedes se pudo casar legalmente, y alcanzó la estabilidad familiar tan necesaria; continuó allí su trabajo como escritora y luchadora social. Fue redactora del periódico El Día y secretaria de la revista Mundo Uruguayo, dio vida a la revista Vida Canaria, además fue oradora oficial del gobierno en la campaña por la educación popular. Fundó en su propio hogar la Casa del Estudiante donde se organizaron multitudinarias actividades literario-musicales en las que dio a conocer a jóvenes artistas y trató de que las clases populares accedieran a la cultura; allí fue visitada por Alfonsina Storni, Gregorio Martínez Sierra, Luisa Luisi, Jacinto Benavente, Luigi Pirandello, Rabindranath Tagore y otras grandes personalidades de la cultura. Creó la Compañía Teatral de Arte Moderno con la que inició giras por distintos países sudamericanos la cual representaba todo tipo de obras incluidas las suyas propias.

Mercedes había escrito una novela con claros elementos autobiográficos, que iba a ser publicada en Madrid en 1923, proyecto frustrado debido a su comprometida situación; en 1926 la publicó en Montevideo bajo el título de Él. En esta obra aparece un perfecto retrato de la enfermedad de su primer esposo, resulta ser un estudio científico sobre la paranoia como lo afirman los psiquiatras que escriben el preliminar y el epílogo, acompañados también por los criterios de dos abogados. El hecho de que el libro se publicara bajo opiniones tan especializadas se debió _en palabras de la propia autora_ a las posibles consecuencias que podían suscitar el caso que exponía. A través de sus páginas, la protagonista denuncia trágicamente las humillaciones a las que la somete su marido paranoico y la incomprensión general a que la condena su condición femenina. La escritora declaró que había escrito su novela con la intención de ayudar a aquellas mujeres que pensaban en casarse por el solo hecho de vestirse de blanco sin conocer a fondo al individuo que iba a ser su compañero, por ello la obra de Mercedes Pinto quiso ser una voz que se alzaba en defensa de las mujeres de su época. Él obtuvo los elogios de personalidades como Gregorio Marañón, Concha Espina y Juana de Ibarbourou, además de la buena acogida que le ofreció la prensa latinoamericana a ese singular testimonio de la vida conyugal llevado a la literatura. En el mismo año de la aparición de esta novela muere en Canarias Juan de Foronda, su protagonista en la vida real.

En 1931 se proclamó la república en España y la escritora recibió la invitación del doctor Gregorio Marañón para volver a su patria, no lo hizo por encontrarse de gira; la compañía teatral desaparece en 1933 y la familia se instala en Chile, donde Mercedes Pinto continúa su labor como conferenciante.

Viajan a La Habana, adonde arriban en 1935 y residen en Cuba hasta 1943. Su hija María de las Mercedes, cuyo nombre artístico era Pituka de Foronda, se había trasladado a México en 1941 para trabajar a las órdenes del realizador Emilio Fernández (el indio Fernández), y decidió establecerse dentro de la industria cinematográfica mexicana. Dos años más tarde llegó a la capital azteca Mercedes Pinto con sus hijos, Rubén y Gustavo (su segundo esposo había muerto en Cuba y su hija Ana María había vuelto a España). Allí permanecerá hasta el día de su muerte, el 21 de octubre de 1976, con lúcidos noventa y tres años.

En México pudo aprovechar sus contactos para introducirse en los ambientes cultos, como La Casa de España, una de las instituciones que participaron en la fundación de El Colegio de México. Allí la escritora continuó su labor periodística y trabajó también para la televisión de ese país. En 1952 su novela Él fue llevada al cine por Luis Buñuel en una excelente adaptación realizada por el propio cineasta y su colaborador habitual Luis Alcoriza. No obstante la obra ha sido maltratada por los investigadores cinematográficos pues cuando se ha citado como fuente literaria de la película, ha sido sólo de pasada, y el nombre de su autora por lo general se ha desconocido. Fue reeditada en México en 1948, fecha en la que los dos hijos de la escritora trabajaban a las órdenes de Luis Buñuel en El gran calavera; tal vez la novela llegara a manos del cineasta a través de alguno de ellos o quizás su artículo sobre la película de Buñuel Los olvidados haya sido enviado al cineasta por el diario El País de La Habana para el que Mercedes trabajaba desde México en 1951, elementos que posiblemente permitieron a la propia Mercedes sugerir a Buñuel la adaptación de su novela al cine. Su vinculación con el séptimo arte no se limitó a esta adaptación o a ser la madre de estrellas del cine mexicano: a los ochenta y tres años debutó en la película El coleccionista de cadáveres (1966) del director Santos Alcocer haciendo el papel de una reina gitana, y al año siguiente actuaría como actriz invitada en la ópera prima de Pedro Olea nombrada Días de viejo color.

Volvió en algunas ocasiones a España; en 1953 fue invitada a participar en un ciclo sobre arte contemporáneo que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife en el mes de febrero; vivió algunas temporadas en Madrid donde sus hijos trabajaron para el cine español pero al haberse declarado públicamente antifranquista, nunca permaneció largo tiempo en el país.

Además de las obras ya mencionadas, Mercedes Pinto publicó las piezas teatrales Un señor... cualquiera (1930), Silencio (1929), Una mujer, Ana Rosa (1932); Ventanas de colores-México1973-1976 (2001) en el periodismo; los poemarios Cantos de muchos puertos (1940), Más alto que el águila (1968); el ensayo La emoción de Montevideo... (1949), y las novelas Ella (1934) y El alma grande del pequeño Juan (1950), aunque aún falta por publicarse gran parte de sus artículos periodísticos y conferencias.

A pesar de todo lo anterior, Mercedes Pinto es poco conocida todavía. En España y particularmente en Canarias es perceptible el silencio que se extiende en torno a ella, en su escasa presencia dentro de la historia literaria, y aun en las lagunas y equívocos que manifiestan los pocos trabajos publicados sobre la autora, de los que la primera semblanza biográfica Yo soy la novela. Vida y obra de Mercedes Pinto (2003), escrita por la investigadora y profesora canaria Alicia Llarena, constituye un serio exponente del rescate de la trayectoria de la Pinto con un trabajo cuidadoso de la autora con los papeles personales guardados en México DF. A pesar de esto, el desconocimiento que todavía se tiene de ella resulta más indudable si lo examinamos a la luz de su pensamiento y de su obra publicada en los diarios y revistas más importantes de España e Hispanoamérica, desde los que promueve la difusión de la educación popular, la cultura y el feminismo.


III

La familia Rojo-Pinto llegó a La Habana en el mes de octubre de 1935; Mercedes se halló en la tierra tan evocada en la adolescencia, con las imágenes de la guerra de independencia, de Antonio Maceo y del Martí poeta que tanto defendió. En un inicio Mercedes quiso vivir en la isla un tiempo antes del regreso a su patria, pero la situación política y social de España se tornó muy difícil a los pocos meses y se produjo el estallido de la guerra civil, el 18 de julio de 1936; deciden, pues, permanecer en el país.

Desde sus primeros momentos en Cuba, Mercedes Pinto se insertó de lleno en la vida cultural nacional. Cabe la posibilidad que personalidades canarias afianzadas en la vida cultural cubana, como Luis F. Gómez Wangüemert, la hayan ayudado en sus inicios cubanos, pero ella ya era sumamente conocida en el ámbito cultural continental e incluso en la revista Patria Isleña, dirigida por el propio Gómez Wangüemert, se habían publicado noticias sobre la intelectual canaria.

La escritora obtiene un puesto en la Secretaría de Educación. Desde La Habana inició su actividad en favor de la república española con conferencias, artículos, visitas a las asociaciones de republicanos españoles en Cuba. Colaboró en publicaciones que aglutinaron a literatos cubanos y de origen canario, como la revista Cúspide, y con revistas fundadas por intelectuales españoles exiliados, como Facetas de Actualidad (1937) y Facetas de Actualidad Española (1939).

Reinicia la sección "Ventanas de colores" que había nacido en Montevideo(8) en la revista Carteles de la que además fue redactora. "Ventanas de colores" la seguirá a lo largo de su trayectoria periodística hasta el final de su vida, en México. Abrió su sección "Consultorio espiritual" en la revista Vanidades, tal como lo había hecho en Mundo Uruguayo y en la radio de aquel país, igualmente con enorme éxito en Cuba, y en 1936 reimprimió en La Habana su novela Él. Al año siguiente residió durante unos meses en Santiago de Cuba. Fundó la revista mensual Vamos (1939) y escribió las palabras de presentación de la revista Cumbres (1941).

Como en su etapa uruguaya, sus dotes de oradora le posibilitaron intervenir en la radio. Trabajó en emisoras nacionales de importancia como Radio Progreso, RHC Cadena Azul, CMX-COCX La Onda Musical Gravi, y en otras de carácter local. En 1940 participó de forma destacada en el importante programa radial El jurado del pueblo, que ofreció la RHC Radio Cadena Azul. Mercedes Pinto fue la contraparte del doctor Carlos M. Palma, abogado que presentaba los casos, y un jurado de seis personas dictaba la sentencia definitiva. La popularidad que adquirió el programa, unida a la amplitud del pensamiento de la intelectual y a las polémicas opiniones en su defensa de los derechos de la mujer, hicieron que, a propósito de un controvertido tema que ocupó la opinión pública de entonces _el certificado prenupcial, con programas transmitidos entre el 22 de junio y el 21 de septiembre de 1940_, la empresa Sabatés S.A., dueña del espacio radiofónico, decidiera retirar el programa del aire [...] "ya que temía que se convirtiera en tribuna política, dado los conceptos y enfoques que se planteaban".(9) Varias figuras de la radio, entre ellas la actriz Marta Jiménez Oropesa, se relacionaron estrechamente con Mercedes Pinto, incluso fueron descubiertas por ella.(10)

Impartió conferencias en el Lyceum y Lawn Tennis Club, en la Hermandad Ferroviaria de Santiago de Cuba, en logias masónicas y en sociedades españolas donde expresó sus principios liberales, republicanos, antifranquistas, feministas y anticlericales. En la ciudad de Holguín ofreció una conferencia titulada "La cultura niveladora de la sociedad".(11) Utilizó su vasta experiencia teatral en el montaje, junto al dramaturgo cubano Paco Alfonso, de la primera representación en Cuba, en febrero de 1939, de la obra Mariana Pineda, después de la muerte de Federico García Lorca.(12)

Escribió en numerosas publicaciones como:

· El País Gráfico (La Habana)

· Hoy (Nombre completo: Noticias de Hoy, La Habana, 16 de mayo,1938-1953;1959-1965)

· Nosotros (La Habana, 1937-1947)

· Cúspide (Melena del Sur, central Merceditas, 1937-1939)

· Carteles (La Habana,1919 -1960). Colabora en la publicación a partir de 1935.

· Revista Cubana (La Habana)

· Vanidades. Entre 1935 y 1943 realizó el "Consultorio espiritual".

· Orto ( Manzanillo)

· Vamos (La Habana, 1939). Fue fundadora de la publicación.

· Cumbres (La Habana, 1941). Realizó el editorial del primer número.

· Mundo Masónico (1935)

· Horizontes

· Lux (La Habana, 1939)

· Facetas de Actualidad Española (La Habana, 1937-1940?)

· Facetas de Actualidad (La Habana, enero 1939-1940; continuación de Facetas de Actualidad Española)

· El País (La Habana). Colabora en 1951 desde México.

Cuando en enero de 1942 el gobierno de Cuba declaró oficialmente la guerra al eje Berlín-Roma-Tokio durante la segunda guerra mundial, ella escribió un artículo para la revista Carteles en su conocida sección "Ventanas de colores", titulado "Un viaje a las tinieblas" donde planteó:

En medio de la expectación necesariamente llena de seriedad a que nos lleva la idea de que "ya estamos en la guerra" y de que nadie puede tener clara evidencia de cómo se han de desarrollar los acontecimientos venideros, es una verdad también que nos sentimos más descansados, como el que se ha liberado de un gran peso, con la declaración de guerra que ha hecho Cuba al Japón, Italia y Alemania. Durante mucho tiempo tuvimos que guardar parte de nuestros sentimientos y nuestros ideales se significaban como imprudentes

en un ambiente que oficialmente no podía aparecer como determinadamente hostil. La alarma sobre ciertas actividades era tomada como locura y la palabra "quintacolumnista", devuelta en son de burla por los más conspicuos defensores "del orden", ya sea este "nuevo" o "viejo", pero que para ciertas gentes es determinativo de "silencio" sobre todas las cosas que a ellos no les gustan ni les convienen... [...] Por fin la senda se presenta clara, quedando del otro lado de la cerca donde se encaramaban unos cuantos, el enemigo, nuestros enemigos, que ya lo podemos declarar pública y abiertamente, porque al estar dentro del orden al luchar por la democracia y en contra del nazismo, ya no nos podrán decir "sin fe y sin patria", "sin Dios y sin familia" a los que predicamos durante nuestra vida el derecho a la libertad de conciencia y a tener una religión o no tenerla, pero sustentar la religión indiscutible de la moral para todos los pueblos de la tierra, el amor a nuestra patria, séalo por nacimiento o por adopción, por defensa a los pueblos donde fundamos el hogar y nos dan trabajo y acogimiento, igualdad de trato para todas las razas, reconocimiento, no de la nobleza heredada , sino de la adquirida con nuestro comportamiento y nuestras buenas acciones, y la igualdad de los sexos sin más diferencias que las posibilidades.(13)

En mayo de 1943, poco antes de marcharse rumbo a México, los intelectuales cubanos le ofrecieron un homenaje en el Teatro de la Comedia, prueba del impacto que su presencia carismática y su obra habían dejado en el corazón de Cuba durante los cortos ocho años de estancia en el país. A su vez, los exiliados republicanos la homenajearon en la Casa de la Cultura. Desde México siguió colaborando con la prensa cubana durante años.

La hija del ilustre escritor tinerfeño que deslumbró a todos desde su niñez con su precocidad literaria y con sus ideas de justicia, la joven que soñaba con "ventanas" abiertas a la vida y a la felicidad, la mujer que supo defender valientemente el derecho a vivir y a trabajar para el mejoramiento de la sociedad de su tiempo, que fue obligada por sus ideas a peregrinar por Hispanoamérica en el transcurso de su larga existencia, dejó para bien de la cultura iberoamericana una vasta, original y todavía desconocida obra que resulta imprescindible recuperar para la cultura. La obra que realizó Mercedes Pinto en nuestro país debe rescatarse antes de que los años sigan pasando, porque reconstruir la huella dejada aquí por la escritora canaria más importante de su época es para nosotros un deber y un honor.


Notas

1 Investigaciones muy recientes confirman que la primera obra de la literatura cubana fue escrita en 1599. Véase el trabajo de José Antonio García Molina "Indígenas y criollos en los primeros versos escritos sobre Cuba"(Fray Alonso

Gregorio de Escobedo y su poema "La Florida") publicado en la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, No.1-2, en.-jun. 2004.
2 García Medina, Ramiro Manuel. Cuba: sueño canario. Historia de una emigración. Camagüey : Editorial Ácana, 2002.

3 García, Hugo. Camellos en Matanzas. Juventud Rebelde (La Habana) 16 dic. 2003:5.

4 Las principales fuentes bibliográficas de las que me he valido para escribir este trabajo son: "Buñuel, Pinto y las fuentes del film El" de Teresa Rodríguez Hage (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. En: http: cervantesvirtual.com/proyectoES./html) obtenido el 20 de octubre de 2004; Domingo Cuadriello, Jorge. Los españoles en las letras cubanas durante el siglo xx. Diccionario bio-bibliográfico. Sevilla : Editorial Renacimiento / Junta de Andalucía, 2003 y Rodríguez Padrón, Jorge. Primer ensayo para un diccionario de la literatura en Canarias. Viceconserjería de Cultura y Deportes. Gobierno de Canarias, 1992. En ellas hay datos diferentes sobre la biografía de Mercedes Pinto que trataré de establecer mediante la obra de Alicia Llarena Yo soy la novela. Vida y obra de Mercedes Pinto. Las Palmas de Gran Canaria : Eds. del Cabildo de Gran Canaria, 2003) llegada a mis manos durante la redacción del trabajo.

5 Jornadas Mercedes Pinto. Instituto de Estudios Canarios, octubre de 2001. En: http://www.ateneolaguna.com/literatu/mpinto.htm , obtenido el 4 de octubre de 2004.

6 Pinto, Mercedes. Ella. La Habana : Editorial Cultura, 1936.

7 Su amigo el escritor mexicano Alfonso Reyes, destacado entonces como diplomático en Madrid, la ayudó en sus trámites de viaje, muy delicados debido a su situación irregular. En la frontera francesa consigue una vía para "legalizar" su relación con Rubén Rojo y llevarse a sus hijos para Uruguay. (Llarena, A. Op. cit. (4).

8 El título proviene de una imagen construida por ella en su temprana juventud: las ventanas eran símbolo del escape al enclaustramiento femenino que siempre rechazó.

9 López, Oscar Luis. La radio en Cuba. La Habana : Editorial Letras Cubanas, 2002. p. 152.

10 Entrevista realizada en el programa Entre tú y yo, del canal Cubavisión.

11 Dato ofrecido por la periodista María Julia Guerra.

12 Martínez Carmenate, Urbano. García Lorca y Cuba: todas las aguas. La Habana : Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, 2002. p. 215.

En el mes de febrero, en un gran acto ofrecido a las madres españolas, se representó esa obra por un grupo teatral dirigido por Paco Alfonso y Mercedes Pinto. Mariana Pineda y Yerma fueron montadas por Teatro Popular en 1943.

13 Carteles (La Habana) 4 en. 1942, p. 24.

regresar

Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. Año 96, No. 1-2 ENERO-JUNIO 2005