Investigadora
de la Biblioteca Nacional José Martí
Cuando usted me recuerde piense en un espíritu luchador que
en esta hora anhelaría
ser Martí para hablar al corazón de mi España
amada y ser Maceo para clavar
el corazón de quien la desgarra.
I
Se
dice que los primeros inmigrantes canarios llegaron a Cuba con las
naos del almirante Cristóbal Colón y desembarcaron
en la localidad holguinera de Bariay en 1492. Entraron por la puerta
grande de la historia de la literatura cubana con el poema épico
Espejo de paciencia, escrito en 1608 por Silvestre de Balboa.(1)
El 1 de diciembre de 1693 fue fundada la ciudad de Matanzas por
treinta y cuatro familias canarias(2) ejecutando
así la Real Cédula del 25 de septiembre del propio
año, que ordenaba habitar la bahía de Matanzas y los
alrededores de esta. Santiago de las Vegas fue escenario de la Rebelión
de los Vegueros el 18 de febrero de 1723, protesta que protagonizaron
los canarios cultivadores de tabaco en franca oposición al
monopolio o estanco del tabaco por parte del gobierno español.
Hasta
camellos procedentes de las islas fueron traídos para trabajar
en los pujantes ingenios azucareros de Matanzas.(3)
Fueron
famosos como el mítico Gregorio Fuentes, que fue amigo, patrón
de su barco y fuente de inspiración del escritor Ernest Hemingway
entrado el siglo xx, o anónimos como miles de canarios que
también arribaron a las costas en oleadas sucesivas a lo
largo de los siglos xvii, xviii, xix y xx. Entre finales del siglo
xix y el siglo xx, fue numerosa la participación de canarios
en la fundación y colaboración en revistas y periódicos
editados en Cuba; algunas decenas de autores canarios publicaron
o reeditaron sus obras en el país e incluso, existen figuras
de las letras y de la política que muchos los creen cubanos
cuando en realidad nacieron allende el Atlántico.
La
Biblioteca Nacional José Martí y el Organismo Autónomo
de Museos y
Centros del Cabildo Insular de Tenerife, con el Centro de Documentación
Canario-Americano (DOCAM), iniciaron el año 2003 un proyecto
de investigación bibliográfica titulado "Localización
y caracterización de fondos documentales, bibliográficos
y hemerográficos de canarios conservados en las instituciones
cubanas". Dentro del proyecto se realizan además investigaciones
que pretenden aportar nueva información sobre personalidades
de la cultura canaria que vivieron en Cuba, publicaron su obra en
esta tierra y de hecho se insertaron en la cultura cubana. La única
figura femenina del grupo de cuarenta y cinco periodistas e intelectuales
presentes hasta ahora en el proyecto, es la más importante
escritora y promotora cultural canaria de su tiempo, la única
que realizó una gran parte de su obra fuera de las islas
y de España en calidad de exiliada política, y países
como Uruguay, Chile, Cuba y México se precian de ser sus
lugares de acogida desde su salida de España en 1924. Su
nombre es Mercedes Pinto de Armas.
Para
la historia de las culturas cubana, canaria y de España resulta
de gran trascendencia investigar los múltiples testimonios
de la vida y de la obra realizada por Mercedes Pinto en Cuba, que
se encuentran dispersos fundamentalmente en las publicaciones de
la época. Este texto pretende una primera aproximación
al tema.(4)
II
Aunque
muy famosa en el ámbito periodístico y cultural hispanoamericano
de mediados del pasado siglo, Mercedes Pinto se considera una figura
poco conocida en las Islas Canarias y más aún en la
península hasta hace poco tiempo por "[...] la dispersión
de su obra, diseminada en multitud de publicaciones, y la propia
transhumancia de la autora [...] [que] han dificultado una justa
valoración de su figura intelectual, y de las múltiples
actividades que llevó a cabo a lo largo de su dilatada y
azarosa existencia".(5)
María
de las Mercedes Josefa Francisca del Pilar Pinto Armas nació
en la ciudad tinerfeña de La Laguna el 12 de octubre de 1883,
en el seno de una familia de abolengo y cultura; su padre fue el
escritor y crítico literario don Francisco María Pinto,
cuya obra completa, que vio la luz póstumamente, fue prologada
por Benito Pérez Galdós. Su niñez transcurrió
en la casona familiar de Santa Cruz de Tenerife, en el patio cuajado
de jazmines y limoneros, acompañada por su madre, abuela
y hermana esperando las noticias y los regalos que recibían
de Cuba, donde el abuelo era magistrado de la Audiencia de La Habana.
Mercedes rememoró años después que los informes
de la guerra de Cuba, de las muertes de Martí y Maceo tan
sentidas por ella como celebradas por la familia aristocrática
y conservadora, la iniciaron en su amor por la otra isla lejana,
conmoviéndola profundamente y envolviéndola en una
sutil atadura que auguraba quizá su futura relación
con la nación caribeña. Particularmente con José
Martí sintió desde su adolescencia admiración
por su obra y su vida entregada completamente a la causa de la independencia:
"[...] Martí era bueno porque la patria de Martí
no era España, era Cuba...! [además de que] [...]
era poeta".6 En la
prensa canaria de la época publicó la precoz niña
poemas y cuentos, aunque también su amor por el teatro la
impulsó entonces a representar en privado sus primeras obras
teatrales.
Contrajo
matrimonio en 1909 con el capitán de la Marina Juan de Foronda
y Cubillas, del que nacerían sus tres primeros hijos, Juan
Francisco, María de las Mercedes (Pituka) y Ana María.
Sólo después de la boda conoció que la familia
de su extraño esposo tenía antecedentes de locura;
su vida se hizo un infierno al convertirse en la víctima
de un paranoico celotípico y el matrimonio se deshizo pocos
años después, aunque continuó casada legalmente
por no existir el divorcio en España. No había soluciones
que no fueran las que la ley, la religión o la familia daban
a las mujeres de su tiempo ante situaciones similares a la suya,
pues se consideraba a estas necesitadas de la protección
del padre o del marido, a quienes debían obediencia.
A comienzos
de la década veinte pudo marcharse con sus hijos a Madrid,
donde publicó su poemario Brisas del Teide (1921) y escribió
en órganos de la prensa madrileña como La Acción,
La Esfera, La Moda, Lecturas, El Hogar y Prensa Gráfica.
Inició su labor dentro del movimiento feminista como conferencista
a favor del divorcio y de los derechos de la mujer en la Liga Internacional
de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas que presidía
su amiga Carmen de Burgos; como integrante de esta organización,
entrega personalmente al dictador José Primo de Rivera un
mensaje exigiendo la reforma de la ley de protección de los
derechos de las madres obreras casadas, discriminando a las solteras.
El 25 de noviembre de 1923 pronunció en la clausura de un
mitin sanitario en la Universidad Central de Madrid su célebre
conferencia "El divorcio como medida higiénica",
de honda repercusión en la opinión pública
y en la prensa madrileñas. Las circunstancias de su ruptura
matrimonial y su relación sentimental con el abogado toledano
Rubén Rojo, padre de sus hijos menores Rubén y Gustavo
Rojo, su clara oposición al gobierno dictatorial del general
Primo de Rivera y su activa labor feminista, unidas a la ya citada
conferencia, provocaron la orden gubernamental de destierro a Fernando
Poo, noticia que le fue comunicada anticipadamente por buenos amigos
y la llevó a exiliarse con su compañero e hijos en
Uruguay.7 Durante el viaje, en Portugal, su hijo mayor, José
Francisco, de apenas quince años, murió de una grave
enfermedad, y en la travesía por mar nació su hijo
menor, Gustavo.
En
la capital de Uruguay, Montevideo, Mercedes se pudo casar legalmente,
y alcanzó la estabilidad familiar tan necesaria; continuó
allí su trabajo como escritora y luchadora social. Fue redactora
del periódico El Día y secretaria de la revista Mundo
Uruguayo, dio vida a la revista Vida Canaria, además fue
oradora oficial del gobierno en la campaña por la educación
popular. Fundó en su propio hogar la Casa del Estudiante
donde se organizaron multitudinarias actividades literario-musicales
en las que dio a conocer a jóvenes artistas y trató
de que las clases populares accedieran a la cultura; allí
fue visitada por Alfonsina Storni, Gregorio Martínez Sierra,
Luisa Luisi, Jacinto Benavente, Luigi Pirandello, Rabindranath Tagore
y otras grandes personalidades de la cultura. Creó la Compañía
Teatral de Arte Moderno con la que inició giras por distintos
países sudamericanos la cual representaba todo tipo de obras
incluidas las suyas propias.
Mercedes
había escrito una novela con claros elementos autobiográficos,
que iba a ser publicada en Madrid en 1923, proyecto frustrado debido
a su comprometida situación; en 1926 la publicó en
Montevideo bajo el título de Él. En esta obra aparece
un perfecto retrato de la enfermedad de su primer esposo, resulta
ser un estudio científico sobre la paranoia como lo afirman
los psiquiatras que escriben el preliminar y el epílogo,
acompañados también por los criterios de dos abogados.
El hecho de que el libro se publicara bajo opiniones tan especializadas
se debió _en palabras de la propia autora_ a las posibles
consecuencias que podían suscitar el caso que exponía.
A través de sus páginas, la protagonista denuncia
trágicamente las humillaciones a las que la somete su marido
paranoico y la incomprensión general a que la condena su
condición femenina. La escritora declaró que había
escrito su novela con la intención de ayudar a aquellas mujeres
que pensaban en casarse por el solo hecho de vestirse de blanco
sin conocer a fondo al individuo que iba a ser su compañero,
por ello la obra de Mercedes Pinto quiso ser una voz que se alzaba
en defensa de las mujeres de su época. Él obtuvo los
elogios de personalidades como Gregorio Marañón, Concha
Espina y Juana de Ibarbourou, además de la buena acogida
que le ofreció la prensa latinoamericana a ese singular testimonio
de la vida conyugal llevado a la literatura. En el mismo año
de la aparición de esta novela muere en Canarias Juan de
Foronda, su protagonista en la vida real.
En
1931 se proclamó la república en España y la
escritora recibió la invitación del doctor Gregorio
Marañón para volver a su patria, no lo hizo por encontrarse
de gira; la compañía teatral desaparece en 1933 y
la familia se instala en Chile, donde Mercedes Pinto continúa
su labor como conferenciante.
Viajan
a La Habana, adonde arriban en 1935 y residen en Cuba hasta 1943.
Su hija María de las Mercedes, cuyo nombre artístico
era Pituka de Foronda, se había trasladado a México
en 1941 para trabajar a las órdenes del realizador Emilio
Fernández (el indio Fernández), y decidió establecerse
dentro de la industria cinematográfica mexicana. Dos años
más tarde llegó a la capital azteca Mercedes Pinto
con sus hijos, Rubén y Gustavo (su segundo esposo había
muerto en Cuba y su hija Ana María había vuelto a
España). Allí permanecerá hasta el día
de su muerte, el 21 de octubre de 1976, con lúcidos noventa
y tres años.
En
México pudo aprovechar sus contactos para introducirse en
los ambientes cultos, como La Casa de España, una de las
instituciones que participaron en la fundación de El Colegio
de México. Allí la escritora continuó su labor
periodística y trabajó también para la televisión
de ese país. En 1952 su novela
Él fue llevada al cine por Luis Buñuel en una excelente
adaptación realizada por el propio cineasta y su colaborador
habitual Luis Alcoriza. No obstante la obra ha sido maltratada por
los investigadores cinematográficos pues cuando se ha citado
como fuente literaria de la película, ha sido sólo
de pasada, y el nombre de su autora por lo general se ha desconocido.
Fue reeditada en México en 1948, fecha en la que los dos
hijos de la escritora trabajaban a las órdenes de Luis Buñuel
en El gran calavera; tal vez la novela llegara a manos del cineasta
a través de alguno de ellos o quizás su artículo
sobre la película de Buñuel Los olvidados haya sido
enviado al cineasta por el diario El País de La Habana para
el que Mercedes trabajaba desde México en 1951, elementos
que posiblemente permitieron a la propia Mercedes sugerir a Buñuel
la adaptación de su novela al cine. Su vinculación
con el séptimo arte no se limitó a esta adaptación
o a ser la madre de estrellas del cine mexicano: a los ochenta y
tres años debutó en la película El coleccionista
de cadáveres (1966) del director Santos Alcocer haciendo
el papel de una reina gitana, y al año siguiente actuaría
como actriz invitada en la ópera prima de Pedro Olea nombrada
Días de viejo color.
Volvió
en algunas ocasiones a España; en 1953 fue invitada a participar
en un ciclo sobre arte contemporáneo que tuvo lugar en el
Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife en el mes
de febrero; vivió algunas temporadas en Madrid donde sus
hijos trabajaron para el cine español pero al haberse declarado
públicamente antifranquista, nunca permaneció largo
tiempo en el país.
Además
de las obras ya mencionadas, Mercedes Pinto publicó las piezas
teatrales Un señor... cualquiera (1930), Silencio (1929),
Una mujer, Ana Rosa (1932); Ventanas de colores-México1973-1976
(2001) en el periodismo; los poemarios Cantos de muchos puertos
(1940), Más alto que el águila (1968); el ensayo La
emoción de Montevideo... (1949), y las novelas Ella (1934)
y El alma grande del pequeño Juan (1950), aunque aún
falta por publicarse gran parte de sus artículos periodísticos
y conferencias.
A pesar
de todo lo anterior, Mercedes Pinto es poco conocida todavía.
En España y particularmente en Canarias es perceptible el
silencio que se extiende en torno a ella, en su escasa presencia
dentro de la historia literaria, y aun en las lagunas y equívocos
que manifiestan los pocos trabajos publicados sobre la autora, de
los que la primera semblanza biográfica Yo soy la novela.
Vida y obra de Mercedes Pinto (2003), escrita por la investigadora
y profesora canaria Alicia Llarena, constituye un serio exponente
del rescate de la trayectoria de la Pinto con un trabajo cuidadoso
de la autora con los papeles personales guardados en México
DF. A pesar de esto, el desconocimiento que todavía se tiene
de ella resulta más indudable si lo examinamos a la luz de
su pensamiento y de su obra publicada en los diarios y revistas
más importantes de España e Hispanoamérica,
desde los que promueve la difusión de la educación
popular, la cultura y el feminismo.
III
La
familia Rojo-Pinto llegó a La Habana en el mes de octubre
de 1935; Mercedes se halló en la tierra tan evocada en la
adolescencia, con las imágenes de la guerra de independencia,
de Antonio Maceo y del Martí poeta que tanto defendió.
En un inicio Mercedes quiso vivir en la isla un tiempo antes del
regreso a su patria, pero la situación política y
social de España se tornó muy difícil a los
pocos meses y se produjo el estallido de la guerra civil, el 18
de julio de 1936; deciden, pues, permanecer en el país.
Desde
sus primeros momentos en Cuba, Mercedes Pinto se insertó
de lleno en la vida cultural nacional. Cabe la posibilidad que personalidades
canarias afianzadas en la vida cultural cubana, como Luis F. Gómez
Wangüemert, la hayan ayudado en sus inicios cubanos, pero ella
ya era sumamente conocida en el ámbito cultural continental
e incluso en la revista Patria Isleña, dirigida por el propio
Gómez Wangüemert, se habían publicado noticias
sobre la intelectual canaria.
La
escritora obtiene un puesto en la Secretaría de Educación.
Desde La Habana inició su actividad en favor de la república
española con conferencias, artículos, visitas a las
asociaciones de republicanos españoles en Cuba. Colaboró
en publicaciones que aglutinaron a literatos cubanos y de origen
canario, como la revista Cúspide, y con revistas fundadas
por intelectuales españoles exiliados, como Facetas de Actualidad
(1937) y Facetas de Actualidad Española (1939).
Reinicia
la sección "Ventanas de colores" que había
nacido en Montevideo(8) en la revista Carteles
de la que además fue redactora. "Ventanas de colores"
la seguirá a lo largo de su trayectoria periodística
hasta el final de su vida, en México. Abrió su sección
"Consultorio espiritual" en la revista Vanidades, tal
como lo había hecho en Mundo Uruguayo y en la radio de aquel
país, igualmente con enorme éxito en Cuba, y en 1936
reimprimió en La Habana su novela Él. Al año
siguiente residió durante unos meses en Santiago de Cuba.
Fundó la revista mensual Vamos (1939) y escribió las
palabras de presentación de la revista Cumbres (1941).
Como
en su etapa uruguaya, sus dotes de oradora le posibilitaron intervenir
en la radio. Trabajó en emisoras nacionales de importancia
como Radio Progreso, RHC Cadena Azul, CMX-COCX La Onda Musical Gravi,
y en otras de carácter local. En 1940 participó de
forma destacada en el importante programa radial El jurado del pueblo,
que ofreció la RHC Radio Cadena Azul. Mercedes Pinto fue
la contraparte del doctor Carlos M. Palma, abogado que presentaba
los casos, y un jurado de seis personas dictaba la sentencia definitiva.
La popularidad que adquirió el programa, unida a la amplitud
del pensamiento de la intelectual y a las polémicas opiniones
en su defensa de los derechos de la mujer, hicieron que, a propósito
de un controvertido tema que ocupó la opinión pública
de entonces _el certificado prenupcial, con programas transmitidos
entre el 22 de junio y el 21 de septiembre de 1940_, la empresa
Sabatés S.A., dueña del espacio radiofónico,
decidiera retirar el programa del
aire [...] "ya que temía que se convirtiera en tribuna
política, dado los conceptos y enfoques que se planteaban".(9)
Varias figuras de la radio, entre ellas la actriz Marta Jiménez
Oropesa, se relacionaron estrechamente con Mercedes Pinto, incluso
fueron descubiertas por ella.(10)
Impartió
conferencias en el Lyceum y Lawn Tennis Club, en la Hermandad Ferroviaria
de Santiago de Cuba, en logias masónicas y en sociedades
españolas donde expresó sus principios liberales,
republicanos, antifranquistas, feministas y anticlericales. En la
ciudad de Holguín ofreció una conferencia titulada
"La cultura niveladora de la sociedad".(11)
Utilizó su vasta experiencia teatral en el montaje, junto
al dramaturgo cubano Paco Alfonso, de la primera representación
en Cuba, en febrero de 1939, de la obra Mariana Pineda, después
de la muerte de Federico García Lorca.(12)
Escribió
en numerosas publicaciones como:
·
El País Gráfico (La Habana)
·
Hoy (Nombre completo: Noticias de Hoy, La Habana, 16 de mayo,1938-1953;1959-1965)
·
Nosotros (La Habana, 1937-1947)
·
Cúspide (Melena del Sur, central Merceditas, 1937-1939)
·
Carteles (La Habana,1919 -1960). Colabora en la publicación
a partir de 1935.
·
Revista Cubana (La Habana)
·
Vanidades. Entre 1935 y 1943 realizó el "Consultorio
espiritual".
·
Orto ( Manzanillo)
·
Vamos (La Habana, 1939). Fue fundadora de la publicación.
·
Cumbres (La Habana, 1941). Realizó el editorial del primer
número.
·
Mundo Masónico (1935)
·
Horizontes
·
Lux (La Habana, 1939)
·
Facetas de Actualidad Española (La Habana, 1937-1940?)
·
Facetas de Actualidad (La Habana, enero 1939-1940; continuación
de Facetas de Actualidad Española)
·
El País (La Habana). Colabora en 1951 desde México.
Cuando
en enero de 1942 el gobierno de Cuba declaró oficialmente
la guerra al eje Berlín-Roma-Tokio durante la segunda guerra
mundial, ella escribió un artículo para la revista
Carteles en su conocida sección "Ventanas de colores",
titulado "Un viaje a las tinieblas" donde planteó:
En
medio de la expectación necesariamente llena de seriedad
a que nos lleva la idea de que "ya estamos en la guerra"
y de que nadie puede tener clara evidencia de cómo se han
de desarrollar los acontecimientos venideros, es una verdad también
que nos sentimos más descansados, como el que se ha liberado
de un gran peso, con la declaración de guerra que ha hecho
Cuba al Japón, Italia y Alemania. Durante mucho tiempo tuvimos
que guardar parte de nuestros sentimientos y nuestros ideales se
significaban como imprudentes
en
un ambiente que oficialmente no podía aparecer como determinadamente
hostil. La alarma sobre ciertas actividades era tomada como locura
y la palabra "quintacolumnista", devuelta en son de burla
por los más conspicuos defensores "del orden",
ya sea este "nuevo" o "viejo", pero que para
ciertas gentes es determinativo de "silencio" sobre todas
las cosas que a ellos no les gustan ni les convienen... [...] Por
fin la senda se presenta clara, quedando del otro lado de la cerca
donde se encaramaban unos cuantos, el enemigo, nuestros enemigos,
que ya lo podemos declarar pública y abiertamente, porque
al estar dentro del orden al luchar por la democracia y en contra
del nazismo, ya no nos podrán decir "sin fe y sin patria",
"sin Dios y sin familia" a los que predicamos durante
nuestra vida el derecho a la libertad de conciencia y a tener una
religión o no tenerla, pero sustentar la religión
indiscutible de la moral para todos los pueblos de la tierra, el
amor a nuestra patria, séalo por nacimiento o por adopción,
por defensa a los pueblos donde fundamos el hogar y nos dan trabajo
y acogimiento, igualdad de trato para todas las razas, reconocimiento,
no de la nobleza heredada , sino de la adquirida con nuestro comportamiento
y nuestras buenas acciones, y la igualdad de los sexos sin más
diferencias que las posibilidades.(13)
En
mayo de 1943, poco antes de marcharse rumbo a México, los
intelectuales cubanos le ofrecieron un homenaje en el Teatro de
la Comedia, prueba del impacto que su presencia carismática
y su obra habían dejado en el corazón de Cuba durante
los cortos ocho años de estancia en el país. A su
vez, los exiliados republicanos la homenajearon en la Casa de la
Cultura. Desde México siguió colaborando con la prensa
cubana durante años.
La
hija del ilustre escritor tinerfeño que deslumbró
a todos desde su niñez con su precocidad literaria y con
sus ideas de justicia, la joven que soñaba con "ventanas"
abiertas a la vida y a la felicidad, la mujer que supo defender
valientemente el derecho a vivir y a trabajar para el mejoramiento
de la sociedad de su tiempo, que fue obligada por sus ideas a peregrinar
por Hispanoamérica en el transcurso de su larga existencia,
dejó para bien de la cultura iberoamericana una vasta, original
y todavía desconocida obra que resulta imprescindible recuperar
para la cultura. La obra que realizó Mercedes Pinto en nuestro
país debe rescatarse antes de que los años sigan pasando,
porque reconstruir la huella dejada aquí por la escritora
canaria más importante de su época es para nosotros
un deber y un honor.
Notas
1 Investigaciones
muy recientes confirman que la primera obra de la literatura cubana
fue escrita en 1599. Véase el trabajo de José Antonio
García Molina "Indígenas y criollos en los primeros
versos escritos sobre Cuba"(Fray Alonso
Gregorio
de Escobedo y su poema "La Florida") publicado en la Revista
de la Biblioteca Nacional José Martí, No.1-2, en.-jun.
2004.
2 García Medina, Ramiro Manuel. Cuba: sueño canario.
Historia de una emigración. Camagüey : Editorial Ácana,
2002.
3 García,
Hugo. Camellos en Matanzas. Juventud Rebelde (La Habana) 16 dic.
2003:5.
4 Las
principales fuentes bibliográficas de las que me he valido
para escribir este trabajo son: "Buñuel, Pinto y las
fuentes del film El" de Teresa Rodríguez Hage (Biblioteca
Virtual Miguel de Cervantes. En: http: cervantesvirtual.com/proyectoES./html)
obtenido el 20 de octubre de 2004; Domingo Cuadriello, Jorge. Los
españoles en las letras cubanas durante el siglo xx. Diccionario
bio-bibliográfico. Sevilla : Editorial Renacimiento / Junta
de Andalucía, 2003 y Rodríguez Padrón, Jorge.
Primer ensayo para un diccionario de la literatura en Canarias.
Viceconserjería de Cultura y Deportes. Gobierno de Canarias,
1992. En ellas hay datos diferentes sobre la biografía de
Mercedes Pinto que trataré de establecer mediante la obra
de Alicia Llarena Yo soy la novela. Vida y obra de Mercedes Pinto.
Las Palmas de Gran Canaria : Eds. del Cabildo de Gran Canaria, 2003)
llegada a mis manos durante la redacción del trabajo.
5 Jornadas
Mercedes Pinto. Instituto de Estudios Canarios, octubre de 2001.
En: http://www.ateneolaguna.com/literatu/mpinto.htm , obtenido el
4 de octubre de 2004.
6 Pinto,
Mercedes. Ella. La Habana : Editorial Cultura, 1936.
7 Su
amigo el escritor mexicano Alfonso Reyes, destacado entonces como
diplomático en Madrid, la ayudó en sus trámites
de viaje, muy delicados debido a su situación irregular.
En la frontera francesa consigue una vía para "legalizar"
su relación con Rubén Rojo y llevarse a sus hijos
para Uruguay. (Llarena, A. Op. cit. (4).
8 El
título proviene de una imagen construida por ella en su temprana
juventud: las ventanas eran símbolo del escape al enclaustramiento
femenino que siempre rechazó.
9 López,
Oscar Luis. La radio en Cuba. La Habana : Editorial Letras Cubanas,
2002. p. 152.
10
Entrevista realizada en el programa Entre tú y yo, del canal
Cubavisión.
11
Dato ofrecido por la periodista María Julia Guerra.
12
Martínez Carmenate, Urbano. García Lorca y Cuba: todas
las aguas. La Habana : Centro de Investigación y Desarrollo
de la Cultura Cubana Juan Marinello, 2002. p. 215.
En
el mes de febrero, en un gran acto ofrecido a las madres españolas,
se representó esa obra por un grupo teatral dirigido por
Paco Alfonso y Mercedes Pinto. Mariana Pineda y Yerma fueron montadas
por Teatro Popular en 1943.
13
Carteles (La Habana) 4 en. 1942, p. 24.
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