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Poeta y especialista literario
En 1960, recién
creada la Imprenta Nacional, un libro indispensable de la lengua
española inauguraba la colección Biblioteca del Pueblo:
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes
Saavedra (1547-1616). La tirada de cien mil ejemplares, sin precedentes
en el país, revelaba el propósito editorial de alcanzar
al lector humilde, marginado durante décadas de seudorrepública
por las clases privilegiadas.
Ilustraciones
del dibujante y grabador francés Gustavo Doré (1833-1883)
y un dibujo de Pablo Picasso contribuían a la maravilla de
la edición en cuatro volúmenes, que fue puesta a la
venta al precio de veinticinco centavos, otra prueba de la vocación
popular del nuevo gobierno. Fidel Castro, el líder de la
Revolución triunfante, fue el promotor más ferviente
del proyecto.
La prensa y
numerosas personalidades de la época consignaron el antecedente
que semejante acontecimiento establecía en nuestra política
cultural. El más famoso libro de Cervantes vivió ese
año, en un período de exaltadas pasiones, una experiencia
muy cercana a la apoteosis. Los millones de libros que llegaron
a los más recónditos lugares del país en los
años posteriores, entre ellos sucesivas ediciones de El Quijote,
autenticaron la estrategia de poner la cultura universal en manos
del pueblo.
Quizás
todo ello haya contribuido a que, con relativa frecuencia, se confunda,
y no sólo entre lectores comunes,(1) la
condición primogénita de esta edición para
nuestra Imprenta Nacional, con la de la primera realizada en el
país de la gran obra de Cervantes.
Fue
en 1905 y en la imprenta del reaccionario Diario de la Marina (1844-1960)(2)
que se publicó por primera vez en Cuba la trascendental novela.(3)
En forma de
pliegos, de dieciséis páginas cada uno, a la manera
de los suplementos actuales, fueron entregándose sucesivamente
los dos tomos de la obra. La operación se repitió
cada lunes, en la edición de la tarde, desde el 3 de abril
de 1905 hasta el 2 de abril de 1906. Al 25 de septiembre de 1905
le correspondió el inicio del segundo tomo. Durante un año,
los suscriptores y lectores del diario, siguieron las andanzas del
ilustre caballero en su primera aventura impresa en la isla.
El
8 de abril de 1905, bajo el título de "Nuestra edición
del Quijote", la propia publicación, refería
la carta enviada por "un viejo bibliógrafo", Domingo
Figarola Caneda (1852-1926),(4) entonces director
de la Biblioteca Nacional, elogiando la iniciativa: "La Bibliografía
Cubana y la Bibliografía Española están de
plácemes. Ambas tienen que sentirse muy reconocidas al Diario
de la Marina: la primera porque ya puede registrar en sus anales
la aparición en este pedazo de la América Latina de
una edición del Quijote [...]".(5)
En
la misiva relacionaba el autor, además, las ediciones americanas
de la obra hasta la fecha, correspondiéndole a la nuestra
el número seis entre las latinoamericanas.(6)
Desde el primer
trimestre de 1905, el Diario de la Marina se había hecho
eco de las conmemoraciones oficiales organizadas en España,
para festejar el tercer centenario de la publicación cervantina.
A partir de febrero promovió un grupo de certámenes
entre sus suscriptores, destinados a ensalzar la figura de Cervantes
y de su universal personaje. Los concursos fueron acogidos con beneplácito
por la prensa madrileña que veía en la iniciativa
una defensa a ultranza de los intereses de la antigua metrópoli.
De un inicial
certamen de "juicios críticos" sobre el Quijote,
la convocatoria se extendió a otros géneros: biografía,
narrativa, composición musical y pintura, y se sumaron otros
patrocinadores, con evidente interés publicitario. Algunos
prestigiosos intelectuales cubanos del momento fungieron como jurados,
el más notable de ellos: Enrique José Varona.
En
marzo aparecieron la sección "El Centenario del Quijote",
que reproducía los homenajes y celebraciones de las provincias
españolas, y fragmentos de Bellezas del Quijote... libro
de Pedro Giralt(7) dedicado a la universal obra.
Ya en la edición de la mañana del día 25 se
anunciaba:
En obsequio
á [sic] nuestros lectores, como un esfuerzo más para
solemnizar el tercer centenario de la aparición del Quijote,
el Diario de la Marina publicará en breve una edición
íntegra de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha,
en forma de planillas para que pueda ser fácilmente guardado.
Será
nuestro tributo de admiración y respetuoso homenaje al príncipe
de los ingenios españoles.(8)
Tres
años después, en noviembre de 1908, Figarola Caneda
daba cuenta de las ediciones con que contaba entonces la Biblioteca
Nacional e incluía, con orgullo, la citada del diario.(9)
Nada
hace suponer, sin embargo, que una publicación de tal importancia
en nuestra historia editorial haya tenido una repercusión
significativa en su época. Con justicia, no obstante, Manuel
Pérez Beato, la consignó en su estudio bibliográfico
Cervantes en Cuba, de 1929.(10)
La Biblioteca
Nacional conserva un ejemplar encuadernado del primer tomo y la
edición íntegra del Diario de la Marina. Si no en
la memoria colectiva, al menos en los catálogos ha conservado
su lugar.
Independientemente
de sus intereses comerciales y publicitarios y de la prosapia metropolitana
de la publicación, la edición del Diario de la Marina
tiene el mérito histórico de haber puesto en letra
impresa, por primera vez en Cuba, la obra monumental del gran Cervantes.
Aunque la ínsula toda, ávida de crecer y con la adarga
inclusive, no compartiera el galopar del Rocinante, hasta 1960.
Notas
1 Tanto Alejandro Acosta (Don Quijote de Cuba. Cuba
Internacional, mar., 1982. p. 64), como Salvador Bueno (La primera
edición cubana del Quijote, Granma, 15 mar. 2000. p. 6) por
citar sólo dos ejemplos, citan a la edición de 1960
como la primera cubana.
2 Suscribo la tesis de las investigadoras Marcia Castillo y Rosa
González, compiladoras del Índice Analítico
del Suplemento Literario del Diario de la Marina (1927-1930), La
Habana, Editorial Academia, 1984. p. 14, de que la fecha de salida
del Diario de la Marina es 1844 y que la publicación constituye
un "desprendimiento" (sic) del Noticioso y Lucero y no
su continuador como pretendió Isidro Araujo de Lira, fundador
del diario y quien se considera responsable del cambio de fecha.
3 Cervantes Saavedra, Miguel de. El ingenioso hidalgo
don Quijote de la Mancha. La Habana : Imprenta y Estereotipia del
Diario de la Marina, 1905. 1er. Tomo: Portada; v. b., dedicatoria
al Duque de Bejar; v.b.; Prólogo, VI-XVI; 17-405 págs.
2do. Tomo: Portada, v.b.; dedicatoria al Conde de Lemus, v-b, Prólogo
al lector, VI-VII, 428 págs. 20 x 15.
4 La referencia a la carta, fechada el 6 de abril
de ese año, y reproducida en el diario en la fecha citada,
no contempla explícitamente la autoría del documento
recibido. Manuel Pérez Beato, la atribuye a Domingo Figarola
Caneda, en su Cervantes en Cuba. La Habana : Imp. de F. Verdugo,
1929. p. 97.
5 Nuestra edición del Quijote. Diario de
la Marina (La Habana) 8 abr. 1905:1.
6 Ídem.
7 Periodista catalán radicado en Cuba, donde
murió. Laboró durante varias décadas en el
Diario de la Marina. Además de Bellezas del Quijote; comentario
y glosa de las maravillas que contiene el gran libro de Cervantes.
Habana : Impr. Avisador Comercial, 1905; publicó una Historia
contemporánea de la Isla de Cuba, según refiere Esteban
Roldán Oliarte en su Cuba en la mano. Enciclopedia Popular
Ilustrada. La Habana : Ucar, García y Cía, 1940. p.
893.
8 Diario de la Marina (La Habana) 25 mar. 1905:2.
(Edición de la mañana)
9 Entrevista reproducida en el Diario de la Marina
en la edición de la mañana del 1 de noviembre de 1908.
10 Pérez Beato, M. Op. cit. (4).
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