| * Historiadora
y periodista
Federico
García Lorca decía cosas fantásticas. Sabía
utilizar la metáfora como un verdadero estilista de la lírica
y la prosa, y le daba un toque de originalidad y riqueza al idioma
castellano. Pero como escritor siempre me ha llamado la atención
esa magistral escritura que es su "Alocución al pueblo
de Fuentevaqueros", pronunciada en 1925 en el lugar donde naciera
al dejar inaugurada una biblioteca.
En
Fuentevaqueros su madre ejerció como maestra, así
como muchos de sus descendientes regalaron su amor y la semilla
de la cultura. Esto me ha recordar la maravillosa campaña
de alfabetización que realizó la Revolución
Cubana en 1961 y que eliminó el analfabetismo en su casi
totalidad en la isla. Hoy no existe aquello de que los ciudadanos
tenían que firmar con la huella digital de sus dedos y no
sabían ni leer ni escribir. Claro, esto fue en la etapa capitalista
cuando no existían escuelas suficientes, en especial en las
zonas rurales.
Ahora
nos entusiasma la Operación Robinson que ha dejado inaugurada
en Venezuela el Presidente Hugo Chávez y nos da que pensar
y reflexionar en
medio de la crisis de valores espirituales que sufre la humanidad,
con las guerras y las amenazas de las preventivas por parte del
país más poderosos del planeta.
Lorca
escribía: "Libros! ¡Libros! He aquí una
palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor",
y que debían los pueblos pedir como pueden pan como anhelan
la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso,
Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más
que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre
cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita,
pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía:
"¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi
alma no muera!".
Esta
alocución es un recuento de la historia del libro desde que
el hombre comenzó forjar su cultura. Cita a Voltaire dice
del libro: "Ya lo dijo el sagacísimo Voltaire: Todo
el mundo civilizado se gobierna por unos cuantos libros: La Biblia,
El Corán, las obras de Confucio y de Zoroastro... y yo añado:
todo viene de los libros. La Revolución Francesa sale de
la Enciclopedia y de los
libros de Rousseau, y todos los movimientos actuales societarios
comunistas y socialistas arrancan de un gran libro: de El capital,
de Carlos Marx."
El
celebre autor de Bodas de sangre y Mariana Pineda solicitaba enviaran
libros para la biblioteca de Fuentevaqueros de "[...] todas
las tendencias y de todas las ideas. Lo mismo las obras divinas,
iluminadas, de los místicos y los santos, que las obras encendidas
de los revolucionarios y hombres de acción". Y terminaba
su Alocución: "[…] y un saludo a todos. A los
vivos y a los muertos, ya que vivos y muertos componen un país.
A los vivos para desearles felicidad y a los muertos para recordarlos
cariñosamente porque representan la tradición del
pueblo y porque gracias a ellos estamos todos aquí".
Y pidió
Federico que esa modesta biblioteca de Fuentevaqueros sirviera de
Paz y concluyó con un refrán de un crítico
francés del siglo xix: "[…] dime qué lees
y te diré quién eres".
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