| Profesor
Titular de la Universidad de La Habana y
vicepresidente de la Casa de Altos Estudios "Don Fernando Ortiz"
En
el lugar que lo vio nacer, se encuentra la tumba de José
Antonio Echeverría y Bianchi… Héroe de la patria…
Símbolo y ejemplo de la juventud y los estudiantes. Estandarte
permanente de rebeldía y decoro.
Aquí,
en esta tierra que lo vio crecer… más que enterrar
sembraron una semilla.
Razón,
por lo que el pueblo de Cárdenas, sus mujeres, sus hombres,
sus estudiantes, sus obreros y campesinos que lo vieron nacer y
crecer, se funden serenos y unidos al Partido, la Uniòn de
Jóvenes Comunistas (UJC), a la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU), a los compañeros de lucha de José
Antonio, cada 13 de marzo, para el sonoro toque de corneta, el pase
de lista del martirologio estudiantil y el flamear de la bandera
de la estrella solitaria, que se enarbolara por primera vez en esta
ciudad, para rendirle justo homenaje al que fuera el más
alto exponente del estudiantado cubano en la lucha contra la dictadura
de Batista y manifestarle ¡que su recuerdo es y será
permanente, así como que los ideales por los cuales luchó
y murió están en manos vigorosas, firmes y seguras!
Ha
querido el destino que, como en aquella inolvidable manifestación
estudiantil del 2 de diciembre de 1955, en que cayeron abrazados
e inconscientes en el pavimento de la calle San Lázaro e
Infanta, salvajemente golpeados, los hermanos José Antonio
y Alfredo…, también reposen en el mismo lugar. Juntos
en la lucha y en los ideales. Juntos en la muerte y en el recuerdo.
Como también unidos están en la memoria todos los
que ofrendaron su vida en aquella audaz acción del 13 de
marzo de 1957.
Cuántas
evocaciones. Todo un proceso. Cuánto camino recorrido antes
de aquella acción. Inolvidable etapa, en que compañeros
de rostros firmes y contagiosa alegría nos cobijamos bajo
la sombra del Alma Mater en la Colina Universitaria a combatir el
golpe de Estado de 1952. Jóvenes inexpertos ante el imperativo
de los retos. La propia lucha constituyó escuela. Las lecciones
fueron aprendidas sobre la marcha. Tuvieron su inicio en protestas
y manifestaciones, que llenaron cárceles. Ellos sintieron
en carne propia la más cruenta represión y transitaron
por la clandestinidad y por el exilio… y a lo largo del camino
esa lucha dejó cicatrices y mártires los cuales enfrentaron
en recta y viril conducta a un enemigo cruel y poderoso.
Este
año 2004, arribamos a conmemoraciones cargadas de importantes
acontecimientos en la vida y el recuerdo de José Antonio:
Ø
Próximamente, el 8 de mayo, aniversario de la caída
del combatiente antimperialista Antonio Guiteras, en El Morillo,
se conmemora el cincuenta aniversario del Tercer Congreso de Estudiantes
Secundarios, que tuvo lugar en el salón de los mártires
de la FEU en 1954, bajo la inspiración de José Antonio
y con la presencia de José Tey, en aquel entonces presidente
de la FEU de Oriente. Congreso en que resultó electo vicepresidente,
el dirigente estudiantil y posterior capitán del Pelotón
de Vanguardia en el desembarco del Granma, el querido hijo de Cárdenas,
José Smith Comas. Congreso que marcó el primer paso
de organización y unidad en el movimiento estudiantil nacional
entre las universidades de La Habana, Las Villas y Oriente, así
como en todos los centros secundarios, escuelas normales, artes
y oficios, comercio, a través de todo el país.
Ø
También arribaremos al cincuenta aniversario en que asumiera
por primera vez José Antonio, la presidencia de la FEU, el
30 de septiembre de 1954, dado a conocer por Fructuoso Rodríguez,
al hacer uso de la palabra en el lugar que cayera herido el primer
mártir estudiantil de la generación del treinta, Rafael
Trejo. Sin lugar a dudas, el arribo de José Antonio a la
más alta dirección del organismo estudiantil significó
una radicalización en la lucha.
Ø
También arribaremos a cuarenta y cinco años de que
el Comandante en Jefe estuviera presente dos veces en este lugar.
La primera vez, cuando la histórica Caravana de la Libertad
que saliera de Santiago de Cuba. Fidel llegaría hasta aquí
el 7 de enero antes de entrar en la capital. Gesto que de tan solo
recordarlo ¡sobran las palabras! También acompañamos
a Fidel en la primera conmemoración del 13 de marzo en 1959
hasta este cementerio en tributo de recordación en inolvidable
acto y peregrinación.
Estos
históricos acontecimientos nos hacen recordar _pues somos
testigos_ el cariño, confianza y admiración que siempre
se profesaron Fidel y José Antonio, que tuvo como colofón
la histórica Carta de México firmada por ambos en
agosto de 1956 en la patria de Juárez. Unidad dentro de los
principios. Unidad generacional contra la vieja politiquería
y el pasado. Unidad que se reafirmó
en hechos. Unidad que se rubricó con sangre.
Reviste
especial significación cómo a través del tiempo
la Carta de México no sólo mantiene su vigencia, sino
que rompe el marco inmediato que lo hizo necesario e irrumpe con
inusitada fuerza en nuestro tiempo constituyendo un compromiso permanente
del estudiantado de hoy con la Revolución y Fidel y observando
cómo se fortalece en cada aniversario su reafirmación
unitaria.
Si
bien esto ocurre desde 1959, fresca en nuestra memoria, están
tanto el aniversario cuadragésimo de las acciones del 13
de marzo, en la escalinata del Consejo de Estado; imprescindible
para el análisis y comprensión de aquella historia
acción, fueron las palabras de nuestro Comandante en Jefe;
como el cuadragésimo quinto aniversario en el teatro Carlos
Marx, de honda motivación, cuando el propio Comandante en
Jefe condecoró a los catorce sobrevivientes con la medalla
José Antonio Echeverría. ¡Cuánto simbolismo
en un ambiente de honda firmeza unitaria!
Si
en una etapa José Antonio dirigió, luego, con su recuerdo
el estudiantado luchó en ciudades y montañas. Bajo
la inspiración de José Antonio se reafirmó
la Carta de México en la Sierra Maestra, en el Campamento
de La Plata el 30 de octubre de 1958, firmado por Fidel Castro,
por el Movimiento 26 de Julio y por Juan Nuiry por la Federación
Estudiantil Universitaria.
Siguiendo
el pensamiento de José Antonio se luchó y peleó
en la Sierra del Escambray por el Directorio Revolucionario y se
firmó el Pacto de El Pedre el 1º de diciembre de 1958,
por el comandante Ernesto Che Guevara, el Movimiento 26 de Julio
y el Comandante Faure Chomón por el Directorio Revolucionario.
Esfuerzo
mancomunado que hizo posible que cuando Fidel llegara a Santiago
de Cuba el 1º de Enero de 1959, hace exactamente cuarenta y
cinco años, encontrara a todo lo largo y ancho del país,
en su puesto de combate, la presencia del estudiantado cubano en
cada provincia, municipio, o rincón de la isla con un fusil
en la mano y se escuchara una sola voz: "Comandante en Jefe
ordene".
Hoy,
conmemoramos el cuarenta y siete aniversario de aquellas acciones,
del ataque a "la madriguera del tirano" y el asalto a
la emisora Radio Reloj. La capital sentiría por primera vez
el tableteo de ametralladoras en pleno corazón de la ciudad
y escucharía por Radio Reloj la voz de José Antonio,
desafortunadamente interrumpida, sacudiendo hasta las propias raìces
un sistema espurio sostenido por las fuerzas de las bayonetas, acción
realizada dentro de un proceso articulado, producto de una correcta
estrategia de profunda raíz popular.
En
la acción se perdió la cabeza más importante
de aquella precisa operación, cayendo la negra cabellera
de José Antonio al lado de la escalinata de la colina universitaria
que tanto amó y por la que tanto luchó, aquel joven
estudiante de Arquitectura que aún no había cumplido
veinticinco años de edad, que vivió su breve y fecunda
existencia, y ¡montado en un relámpago… con un
pie en su día y otro en el futuro!
En
esto radica su vigencia y presencia… ¿Cuál de
sus compañeros de lucha no le ha parecido haberlo visto en
Girón... o estar inmerso en la Batalla de Ideas... y sin
lugar a dudas, estaría junto a su pueblo reclamando la libertad
de nuestros compañeros injustamente prisioneros del imperio.
Su
presencia se consolida. Se agiganta en el tiempo. Al igual que Mella,
rompe el marco docente de donde procede y se reafirma en el recuerdo
de su pueblo… sin perder su cargo que, por acuerdo unánime
de la Dirección Nacional, ostenta de ser presidente eterno
de la FEU. En este mismo orden a nivel internacional, es oportuno
conocer que la personalidad de José Antonio como dirigente
traspasó las fronteras nacionales, pues las protestas e indignación
por su caída se extendieron a todos los países del
hemisferio desde el Río Bravo hasta la Tierra del Fuego.
Los
estudiantes de hoy, bajo la dirección de la FEU y la Federación
Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM), herederas legítimas
de las más puras tradiciones históricas, bajo el principio
de Montecristi y la intransigencia de Baraguá enfrentan grandes
retos y nuevos desafíos, tanto en la defensa de la Patria
como en su superación en todos los sectores del saber y la
ciencia… Tienen más firme que nunca su espíritu
internacionalista y de solidaridad, inherente a su formación
que les permite fortalecer el presente y mirar hacia el futuro…
a sabiendas de que un mundo mejor es posible.
Finalmente…
suponiendo que algún estudiante de los aquí reunidos
y que colman combativamente esta tribuna me preguntara ¿cómo
recordamos a José Antonio? Le expresaríamos sin ordenar
su precedencia:
Lo
recordamos… alegre y sereno, fiero en la lucha, apacible en
el trato, radical en los principios, carismático, orientador
en la tribuna, severo en la crítica, martiano y antimperialista,
sensible y justo, latinoamericanista e internacionalista, desinteresado
y modesto, amigo y compañero, unitario. Su testamento es
todo un legado. ¡Más que caer, como semilla se sembró
en la historia!
Han
transcurrido cuarenta y siete años desde que nos separamos
de José Antonio físicamente el 13 de marzo de 1957…
Así lo recordamos y lo recordaremos siempre.
* Intervención
en el Cementerio de Cárdenas, en ocasión del 47º
aniversario de las acciones del 13 de Marzo de 1957.
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