Sobre este número...

Eliades Acosta Matos

Ella acunaba los libros...


Eliades Acosta Matos
Historiador y director de la Biblioteca Nacional José Martí


Si vivir es servir, hacerlo como lo
hace Fina García Marruz es tentar a los dioses de la inmortalidad.

Pocas personas en la Cuba de nuestros días podrían revindicar para sí este destino, y ella, con pleno derecho, jamás lo hará. Fina ha unido a su vocación de servicio y magisterio una proverbial capacidad para hacerse invisible, para nunca hablar. La suponemos comida por aquel sentimiento martiano tan personal, tan intransferible, expresado en "Odio al mar":1

Lo que me duele no es vivir: me duele

Vivir sin hacer bien. Mis penas amo,

Mis penas, mis escudos de nobleza.

Dicen los que la conocieron en sus años de trabajo en la Biblioteca Nacional que tenía una especial capacidad para estar en todas partes sin hacerse notar. Aún los viejos tomos donde se esconden las voces de los grandes de todos los tiempos recuerdan las caricias de
sus manos. Ella acunaba los libros, que otros rehusaban tocar por temor al polvo, con la compasión orgullosa de las madres: todos eran sus hijos, y a Cintio le costaba arrancarla de aquel mundo perfecto para volver al otro. Regresaban a casa juntos, hablando quedamente, confesándose los hallazgos del día. Retornaban cada día asombrados y crecidos. Así nació la Sala Martí de la Biblioteca Nacional: fue un acto de indudable amor.

Otros la recuerdan por sus ensayos brillantes o su poesía señorial, por su labor lúcida repensando a Martí y poniéndolo a la mesa de los cubanos. Yo la prefiero como la vi el día en que un puñado de amigos nos reunimos en el Teatro de la Biblioteca Nacional, no hace mucho, para recordar con las finas palabras de Cintio, de Araceli García Carranza, de Manuel Corrales, el centenario de Luis Amado Blanco. Tuve ante mí a una Fina revelada, tan elocuente en sus movimientos, en sus explicaciones, en su forma de aferrarse al sobre que contenía los folletos y documentos de su padre, médico eminente, los cuales donó a la institución. Después de aquello, no pretenderé hacer, por inexacta, ninguna descripción ni apología.

"¡Acaba de entregar los documentos, Fina!" _le dijo Cintio, sonriendo. Puedo jurar que los ojos de ella, siempre soñadores, volaron lejos de allí al dejar

aquel tesoro en mis manos. La vi, de pronto, transfigurada en niña. De algún rincón salieron, entonces, los versos de Alfonsina Storni:2

Aguardo dos manos que no maten pájaros.

Si llegan, la puerta se abrirá sin llave.

La recuerdo también en la Feria de Guadalajara, donde Cintio recibió el asedio periodístico que conoce todo ganador del Premio "Juan Rulfo". La vi casi naufragar entre los embates de la reverencia general, pero lo hizo aferrada hasta el final al timón de proa. La admiré, además, por valiente, y recordé las palabras del Sargento Puerto Rico: "Yo muero donde muera el general Martí […]". Reconforta haberlo presenciado; da fuerzas saber que la devoción existe, y que es callada, si verdadera.

Reivindico la vida, además de la obra de Fina García Marruz. Leo en ella como hacían los sacerdotes romanos con los libri augurales, sumun de todas las sabidurías, compendio de todos los presagios y misterios precursores. Es pequeño este homenaje que quiere rendirle la Revista de la Biblioteca
Nacional. Es pequeña, insignificante la voz que alzo, casi una blasfemia, como cuando los imprudentes o los herejes, que siempre son los mismos, pretendían constreñir lo inconmensurable de una divinidad otorgándole un nombre pequeño, mundano.

Fina García Marruz es para mí el último verso escrito por Miguel Hernández antes de morir:3

Soy una abierta ventana que escucha

por donde ver tenebrosa la vida.

Pero hay un rayo de sol en la lucha

Que siempre deja la sombra vencida.

Sencillamente eso.


Notas bibliográficas


1 José Martí. Versos libres. La Habana : Editorial Letras Cubanas,1997. p. 61.
2 Josefina Delgado. Alfonsina Storni: Una biografía esencial. Buenos Aires : Planeta, 2001. p. 25.
3 Miguel Hernández. Antología poética. Valencia : Institució Alfons El Magnanim,1999. p. 240.

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Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. Año 93, No.3-4 JULIO - DICIEMBRE 2002