Resolución

María T. Freyre de Andrade

Cincuenta años de atraso, reflejo sin duda de la organización económica, social y política del país hacen sentir hoy su peso sobre nuestras instituciones culturales. Años de incuria determinaron la paulatina decadencia de la investigación, tarea indispensable para la formación y el mantenimiento de una conciencia nacional, pero al mismo tiempo –y esto tiene quizás mayores y más graves alcances– se resquebrajaron los instrumentos destinados a echar las bases de una educación sólida que pudiera extenderse a todas las clases sociales. Todo ello se tradujo en la rápida decadencia de la instrucción pública que tan altos niveles había alcanzado en los primeros años de nuestra república; en la escasez de bibliotecas –verdadera penuria, pues faltaba en ellas el personal técnico–, no se adquirían libros y no existió jamás una política que tuviera en cuenta el crecimiento de la población y los nuevos intereses surgidos de la realidad cambiante ni en la crisis progresiva de las instituciones de alta cultura Corresponde a la Biblioteca Nacional, en esta etapa revolucionaria, una tarea de importancia suma a la que ha dedicado la nueva dirección sus mayores cuidados: ofrecer a los investigadores un amplio acopio de documentos relacionados con los antecedentes históricos, artísticos y literarios de nuestra actual cultura. Y, al mismo tiempo, estimulará la investigación, tan descuidada por las nuevas generaciones cubanas. Ambas son tareas urgentes, inaplazables. Porque en el estudio y la interpretación de nuestro pasado se sentarán las bases firmes y sólidas de nuestra conciencia nacional. Sin embargo, la Biblioteca Nacional ha querido contribuir a este momento creador de nuestra historia asumiendo otra responsabilidad y ha puesto al alcance de los niños y adultos libros y reproducciones de arte, en un esfuerzo por hacer llegar la cultura a capas más amplias de la población, de acuerdo con la política del Gobierno Revolucionario y de acuerdo con esa tónica, el 3 de diciembre de 1959 se dictó la siguiente Resolución:

Diciembre 13, 1959. “Año de la Liberación”

1- POR CUANTO: es función de la Biblioteca Nacional “José Martí” recoger, conservar y organizar el patrimonio cultural de la Nación con el fin de ponerlo al servicio de los estudiosos e investigadores.

2- POR CUANTO: el folklore nacional, así como la música culta de los compositores cubanos forma parte principal de ese patrimonio cultural.

3- POR CUANTO: muchos documentos de gran importancia para nuestra historia se encuentran fuera de Cuba, ya que algunos fueron sacados del país al terminar la dominación española, otros se encuentran en el Archivo de Indias, en el de Simancas, en el de los Estados Unidos de Norteamérica, en Francia y en otros países más; otros se encuentran en diversas bibliotecas extranjeras debido a la incuria de los gobiernos que han regido la nación en épocas anteriores, los que jamás se preocuparon de adquirirlos cuando los particulares que los poseían los pusieron en venta.

4- POR CUANTO: hoy día es posible recuperar todos esos documentos organizando debidamente su selección y reproduciéndolos en microfilm.

5- POR CUANTO: Cuba es un país subdesarrollado en lo que respecta a su organización bibliotecaria.

6- POR CUANTO: es un hecho comprobado y admitido por las naciones más cultas que sin la existencia de un buen servicio do Bibliotecas Públicas es difícil mantener en el pueblo un alto nivel de cultura, ya que estas Instituciones son llamadas a poner el libro al alcance de todos y llevar adelante una campaña técnicamente planeada, para fomentar el hábito de la lectura, que alcance a la totalidad de la ciudadanía.

7—POR CUANTO: la Biblioteca Nacional “José Martí’ cuenta con personal idóneo y reúne las condiciones requeridas para prestar, tanto el servicio que es propio de la Biblioteca Nacional como aquellos que incumben a una Biblioteca Pública moderna, a saber: fomentar el amor por la lectura; facilitar al público en préstamo tanto libros como reproducciones de buenos cuadros, poner al alcance de sus visitantes buenos discos, organizar cursillos y otras actividades tendientes a despertar el interés por distintos temas, facilitando bibliografías sobre los mismos, confeccionar listas de libros sobre diversas materias para aquellos que deseen ser aconsejados en sus lecturas, ya sea de manera colectiva o de manera individual, depositar en los distintos centros de trabajo colecciones de libros debidamente seleccionados, ofreciendo charlas que inciten a leerlos, trabajar con los niños en el salón juvenil, ya que la niñez es la etapa más propicia paro inculcar y arraigar el hábito de leer, ofrecer en préstamo a los maestros, en ese mismo departamento las láminas que puedan serle útiles en el aula.

8—POR CUANTO: la Biblioteca Nacional José Martí al mismo tiempo que realiza esa labor de Biblioteca Pública puede servir de guía a otras bibliotecas del país que deseen ser auxiliadas en su labor, así como adiestrar a los bibliotecarios que trabajan fuera de La Habana sin haber tenido la oportunidad de trabajar en sus distintos Departamentos bajo la supervisión de personal técnico: RESUELVO: Que la Biblioteca Nacional José Martí trabaje de la siguiente manera: Primero. Cumpliendo a cabalidad su función de Biblioteca Nacional, para lo que recogerá, organizará y pondrá a la disposición del público todo el tesoro bibliográfico y musical de la Nación, y llevará a cabo, al mismo tiempo, una labor sistemática de recuperación, por medio de microfilms de todos los documentos históricos de interés nacional que se encuentran fuera del país, según se ha expuesto en el POR CUANTO N° 3 de esta Resolución. Segundo. Que en atención a lo expuesto en el POR CUANTO N° 6 de esta Resolución, la Biblioteca mantenga su personal idóneo y la debida organización departamental para llevar adelante las labores de una Biblioteca Pública, tomando este término en la acepción y alcance que le confiere la más moderna ciencia bibliotecológica, y cumpliendo todo lo enunciado en los POR CUANTO Nos. 7 y 8 de esta Resolución.

Y para que quede constancia expido esta Resolución el día 13 de diciembre de 1959, año de la Liberación, víspera de la inauguración de todos estos servicios que en este escrito se mencionan.

La Habana, María T. Freyre de Andrade de Velázquez. Directora.

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Revista de la Biblioteca Nacional José Martí Año 92, No.3-4 JULIO-DICIEMBRE 2001