La polémica Mañach-Lezama-Vitier-Ortega


Ana Cairo *
* Ensayista y profesora de la Universidad de La Habana

I

Ciro Bianchi Ross compiló los textos de Imagen y posibilidad (1981), con el objetivo de recircular materiales de José Lezama Lima (1910-1976) que permanecían ignorados. "Respuesta y nuevas interrogantes. Carta abierta a Jorge Mañach" (aparecido en la revista Bohemia, 2 de octubre de 1949) era uno de los más interesantes. En las notas al pie, el compilador remitía a tres artículos de Jorge Mañach (1898-1961) en dicha publicación. De nuevo, en Como las cartas no llegan... (2000), Bianchi situó dicha carta pública en el corpus epistolar lezamiano.

En la Feria del Libro, se presentó el cuarto tomo de las Obras de Cintio Vitier (1921), titulada Crítica 2. Allí se reprodujo "Polémica con Jorge Mañach", conformada por los dos artículos
de Vitier y uno de Mañach, que se publicaron en el Diario de la Marina (26, 28 y 30 de octubre de 1949).

No obstante, se necesita ordenar cronológicamente y republicar todos los textos, que son:

1. Jorge Mañach: "El arcano de cierta poesía nueva. Carta abierta al poeta José Lezama Lima" (Bohemia, 25 de septiembre de 1949).

2. José Lezama Lima: "Respuesta y nuevas interrogantes. Carta abierta a Jorge Mañach" (Bohemia, 2 de octubre de 1949).

3. Luis Ortega: "Una generación que se rinde" (Prensa Libre, 2 de octubre de 1949).

4. Mañach: "Reacciones a un diálogo literario. (Algo más sobre poesía vieja y nueva)" (Bohemia, 16 de octubre de 1949).

5. Manuel Millor Díaz: "Sobre el diálogo Lezama-Mañach" (Prensa Libre, 20 de octubre de 1949).

6. Mañach: "Final sobre la comunicación poética" (Bohemia, 23 de octubre de 1949).

7. Cintio Vitier: "Jorge Mañach y nuestra poesía. I". (Diario de la Marina, 26 de octubre de 1949).

8. Mañach: "Breve réplica a Cintio Vitier" (Diario de la Marina, 28 de octubre de 1949).

9. Vitier: "Jorge Mañach y nuestra poesía II" (Diario de la Marina, 30 de octubre de 1949).

10. Ortega: "Coquetería intelectual" (Prensa Libre, 30 de octubre de 1949).

En correspondencia con la ética periodística, Mañach respondió inmediatamente a Lezama. Pero el número de Bohemia del 9 de octubre estaba diseñado con un carácter especial en el contenido y la tirada. Se certificaron 212 000 ejemplares, vendidos en pocos días, porque recogía el informe del presidente Carlos Prío sobre su primer año de gestión, y los criterios cáusticos de los opositores políticos de izquierda y derecha. El espacio mayoritario de la revista se consagró al debate político; por lo cual, el texto de Mañach quedó pospuesto para el próximo número.

El hecho de que tres publicaciones (con circulación nacional, además del mercado latinoamericano de Bohemia) se involucraran en la difusión de una polémica cultural podría considerarse insólito en cuanto a la repercusión pública.

El segundo elemento inusual fue la duración (más de una mes).

El tercero _verdaderamente sorprendente_ se identificaba con tres modalidades de la querella intergeneracional: el paradigma estético y la coherencia de los programas éticos y literario; la comunicación social como objetivo intrínseco o ajeno a la creación artístico-literaria; las contradicciones en los alineamientos de política y literatura.

La querella intergeneracional reactua- lizaba antiguos conflictos de las décadas de 1920 y 1930. La comprensión profunda de los diferendos remite al dominio de algunos antecedentes.

II

El 7 de mayo de 1927, en el bufete de Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964) se suscribió el "Manifiesto del Grupo Minorista". Quizás este documento sea, junto con el llamamiento a los intelectuales para el homenaje a Enrique José Varona (1849-1933) a celebrarse en octubre de 1930, uno de los últimos documentos firmados unánimemente por escritores y artistas de izquierda, derecha o apolíticos, vanguardistas y antivanguardistas, renovadores y tradicionalistas.

El repertorio de publicaciones entre 1925 y 1930 (Social, Carteles, Venezuela Libre, la página cultural de El País, el "Suplemento Literario" del Diario de la Marina, América Libre, Antenas, Atuei, Revista de La Habana, entre otras) ilustró la autoconciencia de las múltiples diferencias de canon estético, de praxis artístico-literaria, de formas de la acción político-social y de proyectos culturales.

El combate a la satrapía de Gerardo Machado (1925-1933) era realmente el único punto de consenso amplio. Así se logró el acuerdo en el "Manifiesto del Grupo Minorista" o en el homenaje a Varona, majestuosa encarnación de la rebeldía antidictatorial.

Entre 1930 y 1935 se vivió en un ciclón revolucionario y los alineamentos políticos y culturales se manifestaron con profunda agresividad. Los estudiantes universitarios y de segunda enseñanza desarrollaron una autoestima más pletórica de matices. Les molestaba el tono magisterial, el realce de jerarquías, el espíritu paternalista. Tenían una mentalidad iconoclasta. Amaban las rupturas o las continuidades heréticas.

Jorge Mañach y José Lezama pertenecieron a la misma generación, a la del 30 _según la denominación de Raúl Roa (1906-1982)_ pero, formaron parte de distintas hornadas o promociones.

Mañach irrumpió casi simultáneamente en el ámbito cultural (1922) y en el escenario político (1923). Lezama participó en la gran manifestación estudiantil del 30 de septiembre de 1930 (su bautizo político). Aunque escribía desde adolescente, no inició su vida cultural hasta la publicación de Muerte de Narciso (1937), que coincidió con la audacia para diseñar la revista estudiantil Verbum (tres números: junio, julio-agosto y noviembre de 1937).

En 1938, año del inicio de relaciones entre Mañach y Lezama, el primero ya era una personalidad en las acciones de la política realizada por partidos de derecha y un escritor muy reconocido, por haber ganado el Premio Nacional Justo de Lara con "El estilo de la revolución" (1934). Vivía exilado en Nueva York, trabajaba como profesor y director de Estudios Hispanoamericanos en la Universidad de Columbia.

Lezama y su amigo Guy Pérez de Cisneros (1915-1953), quien se formaba como crítico de arte, aspiraban a convertir la revista Verbum en un espacio atractivo. Lezama (todavía un desconocido) le solicitó a Mañach una colaboración para el cuarto número.

Mañach le respondió el 18 de abril de 1938:

No me tenga a mal que haya dejado pasar tanto tiempo sin contestar su carta de enero. La invitación que Ud. me hacía a colaborar en el número de Verbum que Uds. pensaban dedicar a Juan Ramón1suscitó en mí el propósito de meterme, puesto que me daban entrada, en tan grata compañía, y desde entonces vengo en acecho del par de horas de paz y gusto necesarios para hilvanar unas cuartillas. [...] y, entretanto, su carta sin contestar, y sin decirle yo, por tanto, lo muy bien que me ha parecido Verbum en los tres números que me mandó. Por sus actitudes y sus logros, por su querer de finura y altura, Uds. están continuando la labor que nuestra Revista de Avance dejó iniciada, entregándola al turbulento paréntesis revolucionario.

Y ¿cómo no referirme a esas alusiones, un poco crueles sin duda, de su compañero Guy Pérez de Cisneros2 en el número inicial? Tenía noticias vagas de ellas; sólo ahora las veo en su concreción, en su espíritu. Marinello y yo "mercenarios", vendedores al extranjero del esfuerzo que ahí se necesita. [...] No protesto de la actitud: este pedir cuentas, este ajustar a cada cual la responsabilidad de su conducta, es cosa saludable, así me inicié yo, y no otra cosa hice mientras viví allá. Pero sí protesto de su inexactitud. ¿Sabe Pérez de Cisneros que yo desde que estoy en este país no hago sino anhelar volver a Cuba? ¿Sabe que por mi terquedad en esa esperanza, en ese propósito, he rehusado aceptar en estas tierras posiciones académicas muy brillantes que se me han ofrecido bajo condición de permanencia? ¿Sabe que, desde este exilio, no hago sino acechar la oportunidad de volver a Cuba en forma que no tenga que esclavizarme desde que llegue, y que a ese efecto, aguardo se cree en la Universidad la cátedra de Historia de la Filosofía, para ir a las oposiciones de ella y ver así de darle a Cuba lo que no quisiera estar dando a gente extraña?

Dígale todo esto a Pérez de Cisneros, no por vía de reproche, sino para que me conozca mejor. Porque yo quiero que me conozca mejor el hombre que escribe como él y que, por lo visto, se desvela por la mismas cosas que yo me desvelaba en Cuba _por ejemplo, eso de hacerles ambiente respirable de estimación y comprensión a nuestros pintores.

El ensayo de Ud. "El secreto de Garcilaso" es cosa buena: muy lleno de agudas percepciones críticas. Garcilaso es, en efecto, ese manantío de dobles corrientes que Ud. ve.3

En septiempre de 1945, Mañach invitó a Lezama para que integrara el grupo fundador de la filial cubana del Pen Club (una asociación internacional de escritores). En septiembre de 1949, Lezama le remitió un ejemplar del poemario La fijeza. Ambos mantenían un ritual de cortesías mutuas. No obstante, Mañach se había acostumbrado a un tono magistral, de distancia jerárquica que dada la mentalidad generacional de Lezama, podría resultarle desagradable. Quizás el modo irónico que empleaba Raúl Roa4en sus polémicas con Mañach de 1931 y 1936 pudiera servir de referente para entender las estrategias discursivas de Lezama.

III

Mañach inauguró la cátedra de Historia de la Filosofía de la Universidad de La Habana. Cintio Vitier asistió a sus clases. Aproximadamente cuarenta años después, el personaje Kuntius, escritor de una novela, en De Peña Pobre (1979) así lo recordaba:

La única clase a la que el muchacho asistía con gusto era la de Filosofía. [...] El nuevo profesor parecía estar estrenándolo todo: la cátedra recién ganada en buena lid. El repertorio de explicaciones del ser, la dicción apretada, veteada de inflexiones catalanas y sajonas, el traje de dril ajustado al torso ágil, los espejuelos destellantes sobre la nariz aquilina, la frente nuezada, los labios escépticos bajo el bigote tan cuidado como la corbata sobria, sujeta por un pasador prendido a las puntas de la camisa impecable. Al muchacho le pareció un Unamuno atildado, todavía joven, y sin fe. Meses más tarde oiría por radio su voz en contrapunto con las conceptuosas y concéntricas de los comunistas, con las centrífugas y destempladas de los auténticos, con las cínicas y anacrónicas de los liberales, en las sesiones de la Asamblea Constituyente [...] Pero aunque se sentía que sus intereses verdaderos (quizás por error) estaban en otra parte, que las horas que pasaba en el aula no eran más que un paréntesis, daba su clase con tal esmero, con tal dominio de la palabra, con tal perfilada elegancia en las ideas y en los gestos, que el muchacho siguió aquel primer curso, sin tenerlo matriculado, hasta el final: hasta que aparecieron, como grandes damas pensativas, las Categorías de Aristóteles.5

En el transcurso de la década de 1940, Mañach optó por la actualización en los saberes filosóficos y político-sociales. Tenía en proyecto dos libros: uno, sobre los pensadores cubanos del siglo xix, y otro, sobre una biografía espiritual de José Martí.

En mayo de 1947, se convirtió en uno de los fundadores del Partido Ortodoxo. Por lo mismo, mantenía una línea de artículos contra la corrupción pública, la crisis moral y la necesidad de una educación cívica.

Mañach ya no seguía los derroteros de la poesía cubana en los cuarenta (como sí lo había procurado hacer en las dos décadas anteriores). Podía asumir con gentileza agradecida el libro de Lezama y el que le remitía el joven Cintio (¡el hijo de Medardo!, y además su exalumno).

IV

La estrategia discursiva de Mañach en "El arcano..." se fundamentaba en una opción de gusto literario. No disfrutaba
una poética hermética, que suponía una comunión sensorial y cultural que ya le resultaba ajena. De todos modos, reinsistió en el tono magisterial, de consejo oportuno desde una gran experiencia comunicativa.

Lezama le ripostó con un manejo irónico magistral insistiéndole en los derechos a cultivar ese tipo de poética y legitimando su proyecto literario.

Vitier le pedía a Mañach sencillamente que los estudiara primero, aunque no compartiera esta poética. No entendía el gesto de preceptista.

Luis Ortega, periodista con inquietudes literarias, aprovechó el diferendo para sugerir un matiz político: el conflicto intergeneracional. Mañach representaba el declive de una promoción que se autorrepresentaba con la victoria del liderazgo social. Ortega aplaudía los derechos de la opción Lezama-Vitier.

Manuel Millor, también colaborador de Prensa Libre, se limitó a reiterar el criterio de Ortega.

V

Lezama juzgó severamente las realizaciones de la Revista de Avance. ¿Se trataba de una opinión permanente o de un criterio con vida efímera?

Desde la convicción profunda sobre las ventajas de su proyecto cultural, acaso juzgaba con prejuicios cualitativos a los anteriores. No obstante, la legitimidad de cuestionar también los de Lezama fue defendida también por Virgilio Piñera (1912-1979). Y así lo hizo en el editorial


"Terribilia meditans" del primer número de la revista Poeta (1942):

El desarrollo es como sigue: del síntoma (Verbum) se origina el sentimiento (Espuela): de este surge el disentimiento (Clavileño, Nadie Parecía y Poeta). El resultado es, por riquísimo, no menos mensurable. Pero con todo ya se puede ir hablando de esa "excepcional generación de 1936".

[..........]

Una descendencia son muchas cosas, pero es siempre un peligro. Estos hijos de Espuela constituyen un peligro para ellos mismos. Como que surgen de un disentimiento necesariamente instauran un sentimiento. Clavileño se resume en "revista para la amistad". Nadie Parecía en "Revista de catolicidad". Pero toda música de programa es peligrosa. En el caso de Clavileño la amistad puede arribar a ciertas concesiones nada afortunadas, porque el "está bien" o el "es discreto" puede ser prueba de amistad pero no de cultura. En el caso de Nadie Parecía la insistencia de lo católico descubre claramente un modo de hacer literatura (la mejor literatura) como otra cualquiera. Y no niego que sean católicos sus fundadores como amigos que son los de Clavileño. Lo que no se puede aceptar de una y otra parte es cierto deux ex machina, muy inteligente, de mucho efecto pero muy falso también. Superar este deux sería para la literatura, que al fin dirá la última palabra, de mayor beneficio que la amistad o el catolicismo declarado expresamente.

Dejémonos ya de frases, de lemas, de exlibris, de prólogos, de manifiestos... Destruyámosles porque están hechos de lo hecho, de lo acabado, repujado o cincelado; de lo que se encaja u obliga.

Gran necesidad de la patada de elefante a ese cristal hecho para el anhelo de los ángeles. Después de la patada, la reconstrucción del cristal, gránulo a gránulo, proclamará que sólo es posible la cordura por la demencia o la suma por la división.

Poeta no está o va contra nadie. Poeta es parte de la herencia de Espuela; familiar de Espuela; familiar de Clavileño y Nadie Parecía. Solo que este consejo poético de familia poética, la salvación vendrá por el disentimiento, por la enemistad, por las contradicciones, por la patada de elefante. Por eso Poeta disiente, se enemista, contradice, da la patada, y, aguarda, a su vez, el bautismo de fuego.

Poeta espera, necesariamente, el descubrimiento de su parte falsa.

La Revista de Avance también fue un proyecto experimental, suspendido abruptamente por el vendaval de la Revolución del 30. Lezama le "da una patada de elefante" y exalta su propio "bautismo de fuego".

Sin embargo, en las rupturas también hay que desentrañar las continuidades. ¿Acaso las publicaciones experimenta
les de finales de los treinta y cuarenta del grupo lezamiano no podrían también ser parte de la herencia contradictoria de la Revista de Avance?

Notas

1 Juan Ramón Jiménez (1881-1958), poeta español, entonces residente como exilado político en La Habana.

2 Guy Pérez de Cisneros (1915-1953), crítico de arte, miembro del equipo de redacción de Verbum y gran amigo de Lezama.

3 En: Fascinación de la memoria. Textos inéditos de José Lezama Lima [compilador Iván González]. La Habana : Editorial de Letras Cubanas, 1993. pp. 290-291.

4 En octubre de 1927, Mañach polemizó con Rubén Martínez Villena (1899-1934). Ninguno de los amigos de Rubén se lo perdonó, porque, a consecuencia del debate, Rubén prohibió la edición de sus poemas. Roa se lo recordó en 1936. El futuro "Canciller de la dignidad" se enfrentó con Mañach, a propósito de las funciones del marxismo en Cuba (1931). Mañach abandonó el debate.

5 Ídem.

 

 


 

Revista de la Biblioteca Nacional José Martí Año 92, No.1-2 ENERO-JUNIO 2001