Cintio Vitier desde cuatro cartas

Ana Cairo *

* Ensayista y profesora de la Universidad de La Habana.

Con motivo de este homenaje a Cintio, las especialistas del Archivo Literario de la biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística nos han facilitado el acceso a un grupo de cartas suyas, que allí atesoran en distintas colecciones. Se han seleccionado cuatro muy representativas de sus altas calidades éticas como amigo, poeta y crítico literario, como "hombre entero" en el sentido exacto que le otorga a esa categoría martiana Fina García Marruz en su excelente ensayo "Las cartas de Martí" (1968).

La misiva a Emilio Ballagas (1908-1954) sorprende por el brillo de la sagacidad crítica de Cintio, quien _en primera lectura_ enjuicia certeramente la trascendencia del poema "Nocturno y Elegía" dentro de la evolución del intelectual camagüeyano. Cintio ha narrado las fases de su amistad con el autor de Júbilo y fuga, cuya obra ordenó con devoción de amigo en Obras poéticas de Ballagas (1955).

En la segunda carta agradece con nobleza y modestia los elogios que escribe el crítico Rafael Suárez Solís (1881-
1968) al publicarse su poemario Canto llano. Las reflexiones sobre qué significa para él escribir en español, tienen un particular interés.

En la tercera epístola, dirigida al crítico e historiador José María Chacón y Calvo (1893-1969), entonces presidente de la Academia Cubana de la Lengua, alude al arduo esfuerzo intelectual que conllevó la escritura y edición de Lo cubano en la poesía.

En la última misiva, a Manuel Navarro Luna (1894-1966), emociona el modo amistoso con qué Cintio exalta las características personales de este poeta revolucionario. La relación epistolar entre ambos comenzó en 1952, cuando Cintio le solicitó ayuda en materiales y datos para la elaboración de la antología Cincuenta años de poesía cubana 1902-1952.

 



Habana, octubre 25 de 1938

Sr. Dr. Emilio Ballagas

Santa Clara

Admirado amigo:

Recibí su carta inapreciable. Sinceramente, me alegró muchisísimo.

Con posterioridad, me ha llegado su poema "Nocturno y Elegía", envío que agradezco a Ud. por el deleite que me trajo y por su dedicatoria tan buena conmigo.

He leído este poema suyo con tanto silencio que no sé qué decirle. Ni estoy a distancia para pensar en él. Su poesía, además, es de las que lo encienden a uno por dentro. A mí siempre me arrastra su vena de llanto abandonado, casi anónimo.

Pero sí puedo decirle que en mi modesto preferir "Nocturno y Elegía" es lo mejor que le he leído y lo más puro de nuestra lírica nueva. Quizá porque le reverdece aquí, como nunca, el ser romántico, agria raíz de humanidad, un poco olvidado ahora.

Lo que más me gusta, y entristece, de su primera y última poesía es ese desgaire infantil, esa voz convaleciente, esa luz _que me señaló Juan Ramón Jiménez en nuestras tardes con álamos_ "equivocada". Todo lo cual solo lo tiene Ud. en el mundo.

Otros momentos de su obra me tienen conmovido también. No creo que lleguen a leer jamás cosas tan amargas ni tan mías como "Retrato" y "De otro modo".

Le ofrece su profunda admiración y amistad

Cynthio Vitier

(Texto manuscrito. Colección Ballagas, n. 175. Biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística).


La Habana, 31 de agosto de 1956

Sr. D. Rafael Suárez Solis

Ciudad

Mi distinguido amigo: En la mañana de San Ignacio me han iluminado sus palabras1generosas con la mejor compañía de estoicos y cristianos viejos. Gracias. Las más vivas comunicaciones con las que van de unas soledades a otras, y me ennoblece haber llegado a las suyas, tan añejadas por una obediente y risueña sabiduría.

Estos versos me han dado la sensación, por primera vez en mi vida, de escribir en español _con todo lo que esto significa (para mí) de consecuencias estéticas, humanas, religiosas. Su testimonio por eso me ha alegrado, al devolverme el peso de las palabras que necesitaban su comprobación en una mano conocedora del paño.

Lo leo y lo admiro siempre por su modo de ver pasar los días con el guiño de la bondadosa inteligencia y la gravedad de la ilusión.

En su artículo he encontrado el estímulo de hoy, de la Providencia de Hoy, que es la única verdadera, para no cejar en la ingenuidad de mi escritura.

Le estrecha la mano su amigo.

Cintio Vitier

(Texto manuscrito. Colección Suárez Solís, n. 245. Biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística.)

1 Alude al artículo de Rafel Suárez Solis: "Libro segundo. Canto llano". Diario de la Marina (La Habana) 31 jul. 1956: 4-A.


Agosto 22/58

Mi querido Chacón: Anoche fuimos mi mujer y yo al hotel "Ocean Haven" (¡cuán lejos su atmósfera del poema que Hopkins tituló "Heaven - Haven"!), con la esperanza de encontrar cartas de la familia, y tuve la gratísima sorpresa de hallar, junto a ellas, una suya, llena de su precioso fervor por nuestra cultura y de su incansable generosidad conmigo. Quiero contestarle enseguida con la confianza a que me obliga su gesto.

Estoy aquí descansando de un año de trabajo en un libro1 que pronto aparecerá y que es consecuencia de un curso ofrecido en el Lyceum, sobre poesía cubana. Usted sabe que, no ya la redacción, sino las revisiones y el cuidado en la imprenta de un libro de 500 páginas es tarea abrumadora en nuestro país. En ese libro doy el máximo a que he podido llegar en mi interpretación de los poetas cubanos que más me interesan, desde Silvestre de Balboa hasta hoy. Allí desde luego dedico un capítulo bastante extenso a Boti y Poveda. No creo que actualmente pueda añadir nada esencial a esas páginas, y menos al exhaustivo estudio2 de Fernández Retamar. Pero sobre todo le confieso que estoy literalmente "saturado" de poesía cubana. Me he ocupado mucho de ella, quizás demasiado en los últimos tiempos, y ahora es preciso (si no quiero marchitar definitivamente su interés en mí) dejarlo descansar, hasta que logre nuevas perspectivas e ilusiones.

Estoy seguro de que usted comprende mi situación. Por lo demás me parece justísimo el homenaje a Boti, artífice ejemplar que rescató el honor de nuestra poesía; y me gustaría oír en esa sesión la voz de los que más de cerca lo conocieron y pudieron recibir su influencia poética y humana.

Usted sabe el cariñoso respeto con que le escribo, y que no puede haber en mis palabras otra cosa que gratitud. Pero hasta las cosas que más amamos (revelando así a la postre su condición mortal), pueden a veces exigirnos una pausa, una suspensión, un silencio. Sólo hay algo que se revela inagotable, cuyo trato sin embargo obstinadamente rehuimos.

Mi estancia aquí será muy breve, así que pronto tendré el gusto de saludarlo personalmente. Entre tanto, reciba el testimonio de mi más vivo reconocimiento (¿dirá el doctor Fonseca que esto es un galicismo?), y los más afectuosos recuerdos de Fina y de su amigo.

Cintio Vitier

(Texto manuscrito en papel con membrete Hotel The Arlington, Miami Beach. Colección Chacón y Calvo, n. 7942. Biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística).

1 Se refiere a Lo cubano en la poesía.

2 Se trata del ensayo "En los ochenta años de Regino Boti" de Roberto Fernández Retamar.

Revista de la Biblioteca Nacional José Martí Año 92, No.1-2 ENERO-JUNIO 2001