El autor que siempre se anticipa Regresar al sumario

Ambrosio Fornet

 

 

 

Si una anécdota merece formar parte de un homenaje, contaré lo que me sucedió con "Cuba defendida", ensayo de Retamar que se había publicado parcialmente en La Gaceta de Cuba en 1994. La revista universitaria The South Atlantic Quarterly (SAQ), editada por la Universidad de Duke, en Estados Unidos, me había encargado un número especial sobre Cuba –o, más exactamente sobre la cultura cubana contemporánea– que debía aparecer, y de hecho apareció, en el invierno de 1997. Aclaro que la Universidad de Duke está situada en Carolina del Norte, el Estado del senador Helms, por lo que la idea de encargarme un número de SAQ sobre Cuba –iniciativa de su editor, Fredric Jameson– tenía algo de desafío. Yo necesitaba desesperadamente un texto sobre las conflictivas relaciones entre ambos países, pero un texto que fuera capaz de comunicarse realmente con sus destinatarios manteniendo un diplomático equilibrio entre la más firme denuncia y la más sincera cortesía. Pues bien, el hecho es que ese texto ideal ya estaba escrito –era "Cuba defendida"–, de modo que cuando se lo encargué a Retamar estaba haciendo, sin saberlo, un encargo retrospectivo. Así caí en la cuenta de que yo no había imaginado ese texto sino que lo había recordado simplemente. Quien lo haya leído comprenderá por qué suelo decir que si Retamar no existiera tendríamos que inventarlo..., porque no es posible desarrollar persuasivamente esos argumentos si no se tienen su lucidez, su rigor, su habilidad polémica y su cultura.

 

Hace ya cuatro siglos –el propio Retamar nos lo recuerda– Quevedo escribió España defendida... para "responder por mi patria y por mis tiempos" a quienes fraguaban y divulgaban por el mundo la leyenda negra antiespañola. "Cuba defendida" cumple la misma función no sólo contra la leyenda negra anticubana, sino también –en un acto de justicia histórica– contra aquellas que la precedieron en nuestra América, como es el caso dramático de Haití y Paraguay. De ahí que Retamar inventara el acrónimo de un país imaginario, Haipacu, para representar en una nuez esa larga historia de grandezas e ignominias. Y para denunciar, en el caso de Cuba, el papel que las transnacionales de la información han desempeñado en empresa tan innoble, subrayando a la vez la idea de que defender a Cuba es también defender el costado más noble y generoso de los Estados Unidos.

Por cierto, el autor incluiría ese ensayo en un volumen homónimo formado también por una entrevista que le hicieron dos intelectuales norteamericanos en 1993. Que él, que no es filósofo ni político, fuera capaz de moverse por esos predios con tanta soltura, explica la traviesa ironía del título: "Un poeta metido en camisa de once varas". La entrevista tiene, con el ensayo, dos cosas en común: su radical firmeza de principios y el hecho de estar dirigida, en primerísimo lugar, al público universitario estadounidense. Pero el género mismo marca las diferencias. Ahí se abordan los más variados temas, desde la visión que hoy tiene el entrevistado sobre su famoso y polémico ensayo "Calibán" –un clásico dentro del proceso de descolonización cultural que se abrió en nuestra América en los años 60– hasta la opinión que le merece la llamada crisis del marxismo, pasando por el somero inventario de sus dioses tutelares en el ámbito de la sensibilidad y el pensamiento: Martí, desde luego, pero también Unamuno, que le trasmitió el "sentimiento trágico de la vida", Bernard Shaw, que lo convirtió para siempre en "un socialista romántico", y Julián del Casal, que le reveló, en plena adolescencia, el misterio de la poesía.

Sabiendo ya, como editor, que en lo concerniente a Retamar no tendría que encargarle trabajos para proyectos editoriales que lo involucren –porque seguramente ya tiene esos trabajos escritos– se me ocurre que añadiendo a los dos mencionados el ensayo "La enormidad de Cuba", aún no recogido en libro, armaríamos un tríptico perdurable –calibanesco, como corres- ponde a su genealogía. Como editor, este sería el primer homenaje que me gustaría rendirle a Retamar en sus setenta y en este fin de siglo.

Revista de la Biblioteca Nacional José Martí Año 91, No.1-2 ENERO-JUNIO 2000