Enfoques y tendencias de la biblioteca pública en el mundo de la información Miguel Viciedo Valdés
Máster en Bibliotecología y Ciencia de la Información. Especialista principal de la Biblioteca Pública "Rubén Martínez Villena" de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Vicepresidente de la Asociación Cubana de Bibliotecarios y miembro del grupo profesional Historia de Bibliotecas.
E mail: mviciedo@bpvillena.ohc.cu
Resumen
El presente artículo aborda desde el punto de vista teórico los conceptos generales, el tratamiento de la biblioteca pública en el mundo y el manejo, a través de la historia, de esta institución en Cuba. Además trata acerca de la concepción y comportamiento de la biblioteca pública en la sociedad socialista y sus puntos de contacto con la biblioteca cubana en un contexto social similar, así como la presencia de esta institución bibliotecaria en el mundo de la información nacional e internacional como objeto de investigación científica. Se destacan aquellos ensayos y autores más relevantes y su contribución concreta al desarrollo de la Bibliotecología mundial. Finalmente se exponen los enfoques y tendencias predominantes en el contexto internacional y cubano en torno a la biblioteca pública.
Palabras clave: Biblioteca pública; Historia de las bibliotecas cubanas; Bibliotecología |
Introducción
Al abordar un estudio de la biblioteca pública como institución o unidad de información, contemplando su génesis, historia y desarrollo en un país determinado, es necesario remontarse a la antigüedad en épocas del esclavismo como formación económico-social dominante y en especial en la cultura grecolatina, ya que fueron Grecia y Roma las primeras culturas en aportar al desarrollo de la humanidad el tipo de biblioteca más universal de todas las creadas a lo largo y ancho de la historia mundial. Por supuesto, en estos dos imperios no se crearon las bibliotecas públicas que hoy conocemos, pero sí fueron pioneros en la gestación de esta institución que deviene en objeto de estudio del presente artículo.
Biblioteca Pública. Concepto general y manejo a través de la historia de esta institución en Cuba
Aunque se supone que la primera biblioteca pública fue abierta en Atenas en el siglo vi a.c., durante el gobierno de Pericles, en el caso de Grecia puede considerarse que su motor impulsor fue la famosa Biblioteca de Alejandría. Hipólito Escolar indica que "[…] después de la creación de la Biblioteca de Alejandría, el número de bibliotecas creció al generalizarse la transmisión del pensamiento a través del libro. Sabemos por ejemplo, que los estudiosos acudían fácilmente a bibliotecas públicas y privadas, como las existentes en Cos, Rodas, Esmirna, Patras y Corinto".1 En cuanto a Roma, las bibliotecas públicas que allí se construyeron fueron inspiradas en la Biblioteca de Pérgamo, institución que fuera la rival más importante de la de Alejandría en su época. Estas bibliotecas públicas romanas, mucho más difundidas que las griegas por su acentuado carácter público, estaban "[…] situadas junto a un templo, constaban de una sala para depósito y un pórtico para leer, en voz alta, […] por lo que se refiere al contenido, estaban divididas en dos secciones, a veces con edificios diferentes, destinadas respectivamente a los libros latinos y a los griegos".2
El desarrollo de la Europa occidental a lo largo de la Edad Media no demandó la presencia de la biblioteca pública. La divulgación del conocimiento comienza con el Renacimiento y después continúa con la modernidad que ya necesitaba espacios para la lectura.
Las bibliotecas públicas fueron evolucionando con el tiempo hasta llegar a los siglos xvi y xvii, cuando en Europa Occidental, en países como Inglaterra, Francia, Alemania y luego en los Estados Unidos de América, se puso de manifiesto su verdadero carácter público, gracias a la influencia de dos grandes revoluciones de carácter burgués: la revolución burguesa inglesa de 1640 y la revolución francesa de 1789. Este tipo de biblioteca, que en el siglo xix se incrementó como consecuencia de la primera revolución industrial y el desarrollo del capitalismo, es lo más próximo en cuanto a concepciones a lo que se conoce en nuestros días como biblioteca pública.
En la literatura bibliotecológica existen varias definiciones del concepto de biblioteca pública. Así se puede encontrar que el Diccionario de Bibliología y ciencias afines plantea la siguiente definición: "Biblioteca de carácter popular y libre, puesta al servicio de la ciudad, región o comunidad en que se encuentra emplazada, sostenida con fondos del gobierno o de la comunidad y que atiende gratuitamente las necesidades e intereses culturales de lectores no especializados".3
Por otro lado, el Diccionario de lectura y términos afines plantea que es una: "Biblioteca o grupo de bibliotecas sustentadas con fondos públicos y que ofrecen servicios gratuitos a los residentes en una zona determinada. Nota: En ciertos casos algunas bibliotecas cobran por servicios especiales".4
Estos conceptos, los más generales, coinciden en que estas bibliotecas deben ser subvencionadas por fondos del Estado o la comunidad para que sus servicios puedan ser gratuitos y permitan el libre acceso de la población de una localidad determinada a la satisfacción de sus intereses y demandas de lectura, de información.
Como se puede apreciar, la tendencia general de esta institución ha sido la de estar abierta para que todos puedan tener acceso a ella.
Buonocore, en su Diccionario de Bibliotecología, al referirse al concepto de biblioteca pública expresa que: "[…] con este nombre equivalente a la expresión inglesa `Public Library' se designa en los países anglosajones, donde el servicio de lectura colectiva ha alcanzado un desarrollo y perfección notable, a la biblioteca libre y gratuita para todos los habitantes de una región, cuyo presupuesto se cubre total o parcialmente con impuestos públicos".5 Su definición, al igual que las anteriores, patentiza los servicios de información para todos los miembros de una comunidad de forma libre y gratuita y subvencionada con fondos del Estado. Pero este mismo autor refiere que, al ser utilizada la biblioteca pública como contrapartida de la biblioteca
privada "[…] tiene por ella misma un significado más amplio y equívoco que el de biblioteca popular, pues dentro de este nombre se incluyen, además a las bibliotecas de este último tipo, todas aquellas libradas al uso general, directo y gratuito, como las bibliotecas nacionales, parlamentarias, universitarias".6 O sea, que lo de "público" está dado en el libre acceso para todos y lo de "privada" en la restricción del acceso de personas a la biblioteca.
Es de señalar el énfasis que hace el autor en que el carácter amplio del concepto de biblioteca pública genera a su vez, cierta equivocación, pues agrupa bajo la misma denominación a bibliotecas universitarias, parlamentarias, nacionales y especializadas, cada una de las cuales tiene una misión en correspondencia con el tipo de biblioteca, pero ofrecen servicios bibliotecarios públicos, entendiendo por estos el libre acceso de todos los usuarios contemplados dentro de su radio de acción.
A la luz de las generalidades señaladas y teniendo en cuenta las particularidades del desarrollo de estas instituciones en los países concretos, cabría entonces preguntarse, ¿cuál ha sido el concepto general que se ha seguido en Cuba y cuál ha sido su manejo a través de la historia de nuestro país?
En Cuba, el concepto general de la biblioteca pública que se ha manejado ha estado emparentado con los criterios de Buonocore. Las bibliotecas públicas cubanas son de uso general, directo y gratuito, de libre acceso; pero también las bibliotecas parlamentarias, las universitarias y la Biblioteca Nacional han tenido carácter público en cuanto al libre acceso y al carácter gratuito de los servicios que se ofrecen. Aunque a finales del pasado siglo la Biblioteca Nacional restringió la entrada del público a partir de una nueva categorización de sus usuarios.
Ahora bien, la biblioteca pública cubana por razones de índole histórica, basadas en la influencia recibida durante los siglos xviii y xix como consecuencia de la colonización española primero, y por la influencia del neocolonialismo norteamericano después, es una biblioteca que además de ser cercana a la definición de Buonocore, está formada por otros dos paradigmas de bibliotecas que definen su carácter y explican su comportamiento como unidad de información y su proyección social. Es que "[…] por una parte está la biblioteca española con su erudición y por la otra, la biblioteca pública sajona en cuanto al libre acceso y la divulgación de los servicios de información que ofrecen".7
Con esta fusión de paradigmas nacieron, durante la colonia, las primeras bibliotecas públicas cubanas como: la Biblioteca de la Sociedad Económica de Amigos del País en 1793, la primera de su tipo en Cuba y la única en Iberoamérica de las creadas por estas instituciones que no se convirtió posteriormente en una biblioteca nacional. Luego vinieron la Biblioteca "Gener y Del Monte" de la provincia y ciudad de Matanzas, en 1835, y la Biblioteca de Santiago de Cuba, en 1899.
Estas bibliotecas públicas "a la cubana" fueron marcadas por la escasez de recursos debido al status colonial de Cuba, situación que heredaron también las pocas creadas durante el período republicano. Estas últimas se mantuvieron prácticamente sin subvención financiera de los gobiernos y administraciones públicas de turno y con un empobrecimiento notable de sus fondos bibliotecarios a causa de los insuficientes recursos económicos y humanos con que contaron.
La biblioteca pública como unidad de información e institución cultural de alcance masivo nació realmente con el triunfo revolucionario de 1959. Las primeras leyes revolucionarias a favor de la cultura y del pueblo favorecieron la creación y formación de una red de bibliotecas públicas que, orientadas por la nueva Dirección Nacional de Bibliotecas y la conducción de la doctora María Teresa Freyre de Andrade, se insertaron en los municipios, barrios y comunidades al servicio de la educación y la cultura general del pueblo.
Al calor del avance y proyección de la Revolución Cubana y bajo la influencia de las nacientes relaciones con los países del desaparecido campo socialista, la biblioteca pública cubana asimiló los rasgos y características de la llamada "biblioteca de masas",8 y se convirtió en un "[…] centro cultural vivo que trabaja con las masas conociendo sus demandas con habilidad para dirigir sus intereses hacia un punto determinado, despertar la iniciativa personal de los lectores y realizar en otros un gran trabajo de instrucción".9
Biblioteca pública en la sociedad socialista
Su modo operativo está regido por los parámetros establecidos para el funcionamiento de estas instituciones en la desaparecida URSS, país abanderado de un movimiento bibliotecario fuerte.
Chubarian señala que "[…] el pensamiento bibliotecario se comienza a formar a principios del siglo xviii cuando, por primera vez, surge la idea de crear bibliotecas públicas destinadas no a reunir colecciones amorfas de libros, sino a ser utilizado por los lectores".10
Las bibliotecas públicas en plena correspondencia con la esencia del sistema socialista, tienen un objetivo formador, una amplia
utilización de los servicios de forma gratuita y el libre acceso para todos. Es además "[…] una institución ideológica y científico-informativa que organiza la utilización de los libros y que está llamada a cooperar con la educación comunista y con el desarrollo cultural y profesional del pueblo".11 En tal sentido, las bibliotecas soviéticas apoyaban a las organizaciones del partido en el trabajo político de masas y en el trabajo educativo cultural. Estas dos últimas tareas le aportaron nuevos elementos a las bibliotecas públicas, ampliaron su espectro de trabajo y revelaron su naturaleza social convirtiéndolas en las llamadas bibliotecas de masas, y diferenciándolas de las bibliotecas populares de la Rusia zarista y de las bibliotecas públicas de los países capitalistas contemporáneos.12
Inspiradas en esta nueva concepción, el número de bibliotecas en los países del campo socialista se incrementó. En la URSS, de 13 900 bibliotecas de masas que había en 1913 ya para 1975 se habían elevado a 131 000, lo que representaba el 50% del total de bibliotecas existentes en ese país.
Tal parece, según Escolar Sobrino, que "[…] el cambio se debió concretamente a Lenin, que reconocía el valor instrumental del libro y su utilidad para el logro de los fines de la Revolución […], fue él quien fijó las características de las organizaciones bibliotecarias en los países socialistas, con su carácter estatal, régimen centralizado, ampliamente abiertas al pueblo y funcionando a través de redes que permiten la intercomunicación entre los centros […]".13
Las pautas que estableció la antigua URSS para las bibliotecas, llámese "públicas" o "de masas", fueron seguidas por aquellos países que abrazaron la formación económica social socialista. Allí no solamente creció el número de las bibliotecas, sino también sus colecciones. Hasta finales del los años ochenta, Escolar Sobrino indicaba que "[…] las de Polonia contaban con 95 000 000 volúmenes, las de Rumania con 61 000 000, las de Bulgaria y Checoslovaquia con 50 000 000, las de Alemania Democrática con 46 000 000, las de Hungría con 45 000 000 y las de Yugoslavia con 24 000 000".14
Estas cifras corroboran el desarrollo alcanzado por las bibliotecas públicas en la sociedad socialista y el alcance que podían tener en los servicios de información para la comunidad y en su proyección social como contribución a la educación, la cultura y el disfrute estético del pueblo en general.
Durante el último decenio del siglo xx con la caída del campo socialista, la situación de prosperidad de estas bibliotecas se vio ensombrecida. Pero la bibliografía consultada en Internet y la participación activa de profesionales representantes de estos países en las conferencias y congresos de la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA), muestran un renacer de esas bibliotecas públicas en el mundo.
Biblioteca pública como objeto de investigación científica
Este tema ha sido abordado con menor o mayor acierto por especialistas de la profesión en diversos países del mundo. En este sentido es menester señalar que, a través de organizaciones como UNESCO e IFLA, algunos autores han publicado ensayos y/o artículos relacionados con su historia, los servicios bibliotecarios, el funcionamiento general, proyecciones hacia la comunidad y nuevas tecnologías, entre otros tópicos. Entre las fuentes de mayor relevancia pueden señalarse Estudios de usuarios de las bibliotecas públicas en algunos países de América Latina y el Caribe (Álvaro Agudo, 1984); Informe de la Reunión General sobre el estado actual y las estrategias de desarrollo de los servicios de bibliotecas públicas en América Latina y el Caribe (Caracas, 1982); Origen e inserción de las bibliotecas obreras en el entorno bibliotecario argentino (Nicolás M. Tripaldi, 1998); La promoción de las pautas para los servicios de niños en las bibliotecas (Kathy East, 2004); De cómo las estadísticas y los indicadores ayudan a mejorar las bibliotecas: El caso de la red de bibliotecas municipales de Barcelona (Toni Feliu y Jordi Permanyer, 2004); Evolución del acceso a las tecnologías de la información en las bibliotecas públicas de Bogotá (Colombia, 2004).
En los países del extinto campo socialista, la biblioteca pública ha sido objeto de investigación científica de forma parcial, total, o como parte de una obra mayor en el plano teórico, así como también en estudios relacionados con los servicios, la misión y el procesamiento analítico-sintético de la información. Son notables, en especial en la antigua URSS, los artículos y ensayos de Vladimir I. Lenin, N. Krupskaya, A. I. Abramov y O. S. Chubarian, quien le ha dedicado en sus investigaciones bibliotecológicas varios artículos, así como varias páginas de su obra Bibliotecología general, al estudio de este tema. En la obra citada, Chubarian hizo un análisis pormenorizado y valorativo de la biblioteca de masas, sentó pautas a propósito de su funcionamiento general y misión en la URSS, a la vez que enriqueció su visión sobre el asunto a partir de sus estudios, de las opiniones, criterios y juicios valorativos de V. I. Lenin y N. Krupskaya, en cuanto al papel de esta institución en la sociedad socialista. Los estudios realizados con posterioridad a los de Chubarian, no han superado su nivel de profundidad en el análisis teórico y conceptual, a pesar de los aportes que han hecho los autores en sus investigaciones producto de la influencia del auge y desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
También resulta significativa la obra del español Hipólito Escolar Sobrino Historia de bibliotecas, donde el autor se adentra en la génesis y desarrollo de esta institución desde la antigüedad hasta nuestros días, destacando el comportamiento de la biblioteca pública en los principales países de Europa y América del Norte. Su enfoque de este tema no entra en contradicción con otros expuestos en el artículo.
En la América Latina el tema de la biblioteca pública como objeto de estudio no ha sido prácticamente tratado en comparación con el resto del mundo, en ello ha incidido la carencia de profesionales lo suficientemente preparados como para abordar el tema. Es una situación que arrastran desde los primeros años del siglo xx, y que ha sido expuesta en algunos artículos de Carlos Víctor Penna15 y otros autores en Cuba y el ámbito extranjero. La situación económica de muchos de esos países es precaria y los gobiernos no siempre deciden destinar presupuestos para las instituciones bibliotecarias públicas.
De manera regular IFLA ha mantenido el tema de la biblioteca pública como objeto de estudio, de investigación y debate en secciones permanentes o Standing Committee, que se ocupan del desarrollo de este tema en particular, como es el caso de los comités de Bibliotecas Públicas, Historia de Bibliotecas, Bibliotecas para niños y jóvenes adultos, Bibliotecas al servicio de personas con desventajas, y Lectura. Otras secciones como la División III de Bibliotecas al Servicio del Público General y la División VII de Educación e Investigaciones, también de manera directa o indirecta han propiciado y debatido estudios relacionados con la biblioteca pública. Numerosos artículos y ensayos que forman parte de las Memorias de las Conferencias Generales y Congresos de IFLA desde su creación en 1927 hasta la actualidad, pueden ser encontrados en IFLANET o en cualquier página web de asociaciones, instituciones o revistas de la profesión bibliotecaria. En la Conferencia y Congreso General de IFLA, celebrado en Buenos Aires en agosto de 2004, estas divisiones promovieron la presentación y debate de ponencias con temas como: "Innovación en las Bibliotecas Públicas conquistando la brecha digital en América Latina" y "Rompiendo las barreras a la alfabetización", respectivamente.
En Cuba, especialmente en el período revolucionario, algunos aspectos significativos del funcionamiento de la biblioteca pública han sido objeto de investigación científica, por ejemplo: la promoción de la lectura, los servicios bibliotecarios, los fondos bibliográficos, los recursos humanos, la bibliografía, la superación profesional, historia de bibliotecas y los usuarios por sólo citar algunos. Muchas de estas investigaciones han sido publicadas en forma de artículos en revistas de la profesión como: Bibliotecas, Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, Ciencia de la Información y en otras publicaciones de cultura general. A estos artículos están asociados los nombres de María Teresa Freyre de Andrade, Maruja Iglesias, Olga Hernández, Emilio Setién, Salvador Bueno, Israel Echevarría, Sidroc Ramos, Araceli García Carranza, Tomás Fernández Robaina, Sara Escobar, Radamés Linares, Margarita León, Zoia Rivera, Olga Vega, Josefina García Carranza, Adrián Guerra, Nuria Pérez, entre otros.
Muchas de las investigaciones, relacionadas con el tema en cuestión, han sido presentadas por sus autores como ponencias en eventos de la profesión, encuentros científicos bibliotecarios, talleres y seminarios nacionales e internacionales. Una buena parte ha estado dedicada a la práctica del trabajo de este tipo de institución y a la influencia en su entorno, pero en el plano teórico la proporción de estos estudios ha sido cuantitativamente menor.
Así, Sidroc Ramos, director de la Biblioteca Nacional "José Martí" a finales de la década de 1960 y principios de 1970, y uno de los intelectuales poco mencionado en los estudios realizados con posterioridad a 1959 en el campo bibliotecario cubano, dedicó varios artículos de su producción literaria al análisis de problemas y asuntos medulares de la biblioteca pública en Cuba. El autor, sin tener formación bibliotecaria, abordó con gran profesionalidad los asuntos referidos al funcionamiento interno de estas instituciones, y a su proyección nacional e internacional. Así, en los números de la Revista de la Biblioteca Nacional… publicados durante la primera mitad de los años setenta, se encuentran artículos como: "El estado de la Dirección Nacional de Bibliotecas" o "Las bibliotecas públicas. Su misión social", en los cuales Ramos expone su pensamiento bibliotecario con una visión de futuro preclara y expresa su valoración de la misión de la biblioteca pública en una sociedad revolucionaria. El análisis acucioso de la realidad de dichos centros y el papel que deben jugar en el desempeño de sus funciones en la sociedad, conminan a la referencia obligada de sus textos a la hora de abordar el estudio del tema en la década de 1970.
Decía Ramos: "La biblioteca pública es servicio; todo en ella está en función de su servicio; no tiene otra razón de ser que su servicio, precisamente uno de los más calificados y progresistas de la sociedad contemporánea".16
Otro de los autores que trabajó con pasión el tema de la biblioteca pública fue Sara Escobar Carvallar. A sus investigaciones, desarrolladas desde la Biblioteca Nacional "José Martí" con la participación del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, se deben estudios de recursos humanos de las bibliotecas, idoneidad y productividad del bibliotecario, estudios de usuarios, servicios bibliotecarios y dirección de instituciones bibliotecarias.
Uno de los autores más significativos, tanto en el campo de la teoría como en el de la práctica, en la esfera de las investigaciones científicas acerca de la biblioteca pública, es Emilio Setién Quesada. Este prolífero investigador, desde los años sesenta de la pasada centuria hasta la actualidad, ha publicado una importante obra tanto en Cuba como en el extranjero. Su artículo "El desarrollo de la Biblioteca Nacional durante setenta y cinco años y su influencia en el movimiento bibliotecario en el país" ha devenido en material de obligada consulta a la hora de estudiar el desarrollo de la biblioteca pública en Cuba en el siglo xx. Su más reciente libro Teoría bibliológico informativa, publicado en el 2004, es una muestra de la incansable labor del acucioso investigador de temas bibliotecológicos que refleja su enfoque conceptual de esta unidad de información sin entrar en contradicción antagónica con enfoques de otros estudiosos de la biblioteca pública en el mundo.
El criterio que sostiene Setién referido a la biblioteca pública como unidad de información y que ya ha sido expuesto por el autor del presente artículo en otro de su autoría, está en correspondencia con el establecido por la Norma Ramal Cubana de 1984 y con el del Manifiesto de la UNESCO para las bibliotecas públicas de 1998.
El enfoque conceptual que sustenta la UNESCO en el referido Manifiesto, caracteriza a las bibliotecas públicas de todos los países miembros de esa organización internacional y, por supuesto, a las bibliotecas cubanas, cuya misión está en función de satisfacer las demandas de información de los usuarios, de contribuir a elevar la cultura y educación del pueblo, en especial de niños y jóvenes, de vincular al individuo con el cuidado de su patrimonio cultural. Esta tendencia se evidencia con mayor fuerza en las bibliotecas públicas cubanas en los años posteriores a 1959, en el período del gobierno revolucionario.
De manera general, la mayoría de los artículos y ensayos sobre el tema están dedicados a diferentes funciones de la biblioteca pública, sin embargo, la cantidad dedicada al análisis de su papel en la sociedad concreta y al esclarecimiento de esa identidad como producto social en las coordenadas de cada época, aún son escasos.
Conclusiones
· La biblioteca pública, llámese popular o de masas, ha mantenido su carácter universal a través de toda la historia del desarrollo social y cultural de la humanidad. La tendencia general de la biblioteca pública ha sido la contribuir al desarrollo cultural del individuo en una sociedad concreta determinada.
· El concepto general y el enfoque de esta institución en Cuba ha estado más próximo al enfoque anglosajón en cuanto al libre acceso a la información y a la divulgación de los servicios de información de forma gratuita, pero también tiene la influencia del paradigma de las bibliotecas iberoamericanas en cuanto a la erudición.
· La biblioteca pública como objeto de investigación científica ha sido abordada por profesionales bibliotecarios cubanos, en particular durante el período revolucionario, así como por profesionales de diversas partes del mundo que han dejado su huella en obras publicadas o en eventos bibliotecológicos. También ha sido interés permanente de organizaciones e instituciones culturales, sociales y profesionales como UNESCO e IFLA.
· La biblioteca pública en la sociedad socialista varió su nombre por el de biblioteca de masas, pero lejos de variar su esencia con relación a la tendencia general del enfoque en Europa y los países anglosajones, la enriqueció aportándole nuevas ideas en cuanto al trabajo educativo-cultural con las masas y a su organización científica informativa. Este aporte profesional al enfoque conceptual de la biblioteca pública reveló el papel significativo de este tipo de institución en el desarrollo social del pueblo en la sociedad socialista.
Bibliografía citada
1 Escolar Sobrino, Hipólito. Historia de Bibliotecas. t. 1, p. 58
2 Ibídem, p. 94
3 Martínez de Sousa, José. Diccionario de Bibliología y Ciencias afines. 1989. 85
4 Diccionario de lectura y términos afines. 1989. 63
5 Buonocore, Domingo. Diccionario de Bibliotecología. 1976. 85
6 Ibídem, p. 85.
7 Viciedo Valdés, Miguel. Biblioteca pública: algunos paradigmas en el mundo. 2001-2003. 11
8 Término acuñado en los países del extinto campo socialista para diferenciar este tipo de bibliotecas de libre acceso, con servicios gratuitos para la comunidad y el pueblo en general, de las bibliotecas públicas creadas en época de los zares.
9 Chubarian, O. S. Bibliotecología general. 1981. 109
10 Ibídem, p. 22.
11 Ibídem, p. 57.
12 Ibídem, p. 105.
13 Escolar Sobrino, Hipólito. Historia de bibliotecas. t. 2. p. 442
14 Ibídem. p. 446.
15 Penna, Carlos Víctor. 1952. 42
16 Ramos, Sidroc. Las bibliotecas públicas. Su misión social. 1973. 118