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Foto de 120 Aniversario BNCJM- De la historia contada por las revistas cubanas de los sesenta . ¡Vamos a los Carnavales!

120 Aniversario BNCJM- De la historia contada por las revistas cubanas de los sesenta . ¡Vamos a los Carnavales!

26/7/2021
Por: Vilma N. Ponce Suárez, Biblioteca Nacional José Martí

Las fiestas populares más esperadas por los cubanos cada año eran los carnavales. En esos días podían disfrutar a plenitud de música, canto, baile, comida y… de abundante cerveza, en un ambiente de fantasía, recreado con disfraces, comparsas, farolas, diablitos, fuegos artificiales, serpentinas, muñecones, payasos y carrozas. 

La elección por un jurado de las Estrellas del Carnaval y sus Luceros (antes nombradas Reinas y Damas de Honor) constituía un espectáculo esperado por las familias cubanas. También se seleccionaba la conga que sería oficial en las fiestas, pero en ello intervenía directamente el público con sus aplausos. Se convocaba, además, al concurso de carteles, con los cuales se identificaría el carnaval. Otras iniciativas nacían del ingenio de los pobladores. Con meses de anticipación, hombres y mujeres se involucraban en su preparación. No importaba el cansancio que se sentía luego de cumplir la jornada laboral, estudiar, participar en trabajos voluntarios, guardias cederistas y en los ejercicios para la defensa del país. Cada edición del carnaval debía superar a la anterior en organización y belleza. Las imágenes de estas coloridas fiestas populares quedaron impresas en revistas de aquella época, como “INRA” y “Cuba”. Excelentes fotógrafos fueron sus autores, entre los que estuvieron: Raúl Corrales, Alberto Korda, Osvaldo y Roberto Salas, Ernesto Fernández, Mario García Joya (Mayito), Iván Cañas, Cristóbal Pascual, Carlos Núñez y Orlando García.

Un amplio fotorreportaje sobre el desarrollo del Carnaval de La Habana 1960 ofreció “INRA” a los lectores en su edición de marzo. Su portada anunció que este sería el tema central, pues estaba ilustrada con la fotografía de una muchacha negra, vestida con ropas típicas de esas fiestas [1] . Ese año se identificó como “Carnaval de la Reforma Agraria”, por ser esta la tarea de primer orden que acometía el pueblo y el Gobierno revolucionario. Su autor, el experimentado fotógrafo Raúl Corrales, era en ese momento el Director del Departamento de Fotografías del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA). Sus fotografías, algunas a toda página y a color, captaron detalles de los desfiles de carrozas y comparsas; y en particular, de una simpática representación de cientos de mujeres disfrazadas de piratas, que llegaron en medio de la noche por mar, para “atacar” a los supuestos guardianes del Castillo de la Fuerza. 

El número ya estaba en la imprenta cuando sucedió la explosión del vapor francés La Coubre en el puerto de La Habana, a causa de un sabotaje organizado por los enemigos de la Revolución. Resultó uno de los momentos más tristes que vivió el pueblo cubano, por las numerosas víctimas y daños materiales que provocó el siniestro. El director de la revista, Dr. Antonio Núñez Jiménez, y su Consejo de Redacción, decidieron de inmediato incorporar un editorial en el que se explicaba por qué  la portada no se correspondía con las infaustas circunstancias que vivía el país. Dos fotos acompañaron este texto: una del carnaval, con la frase: “Así quiere vivir Cuba”; la otra, mostraba la destrucción causada por los explosivos en el puerto de la capital, junto a la expresión: “Así quieren que Cuba viva ”[2] . 

“Carnaval de la Educación” fue el nombre dado a las fiestas en 1961. Y no podía ser de otro modo, pues ese año los cubanos se propusieron culminar con éxito la Campaña de Alfabetización. Varias fotografías ilustraron la bella crónica “Me voy con la comparsa”, del escritor y periodista Jaime Sarusky, publicada en la revista “INRA”. En ella describió con estilo literario lo acontecido en los días del carnaval: “Y las trompetas que van hinchando la noche como velas al viento alegre del Carnaval, de otro Carnaval en Revolución [3]. El pueblo suelto, sin trabas, libres para su música, para la desbordante y voluptuosa aventura del carnaval. Entran y salen las caretas y los diablitos y los muñecones y la reina y sus damas hermosas y Cuba, Revolución”.  Este júbilo se apreció en las instantáneas tomadas por Osvaldo Salas durante el carnaval de 1962, el “Primer carnaval socialista de La Habana”. El fotógrafo captó con el lente de su cámara los rostros alegres de mujeres, mientras cantaban y marcaban los pasillos de las coreografías. Mostrar al mundo la idiosincrasia del cubano y su apoyo al proceso revolucionario era el principal propósito de estas imágenes. Así se resumió en el texto que acompañó a las fotografías: “(…) el pueblo alegre, confiado en su fuerza, hizo sus carnavales. (…) Un día amanece en las calles bailando en las comparsas. Otro día, sin bajar la guardia, amanece con su fusil en las trincheras de la Patria”[4].   

Uno de los trabajos periodísticos más encomiables de aquella época fue el reportaje “26 de Julio: Santiago arde”, de los periodistas Darío Carmona y Norberto Fuentes, publicado en la revista “Cuba” (agosto 1964). Incluso resultó premiado ese año en el Concurso 26 de Julio, convocado por la Unión de Periodistas de Cuba (Upec). Junto con los fotógrafos Ernesto Fernández, Mario García Joya (Mayito), Freddy Morales, Carlos Núñez y Roberto Salas partieron los reporteros hacia Santiago de Cuba, donde se celebraría un nuevo aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. En este reportaron cómo miles de personas de diferentes provincias y de otros países llegaron a Santiago para disfrutar de su carnaval y asistir al acto que se efectuaría en la explanada en torno a la Ciudad Deportiva. En saludo a la fecha histórica se organizó también un desfile gimnástico integrado por 10 mil estudiantes, obreros y soldados. Periodistas de 55 países, entre ellos representantes de 32 publicaciones estadounidense, pudieron constatar el regocijo reinante en el pueblo. Sobre ellos Fidel Castro diría en su discurso: “Nosotros hemos invitado a un grupo de periodistas norteamericanos.  Algunos se han preguntado por qué.  En realidad, en primer lugar, como deferencia con el pueblo norteamericano que es tan vilmente engañado, que es tan mal informado, y al que se le dicen tantas mentiras sobre la Revolución”[5]

A los carnavales de Santiago se dedicó también la crónica “La conga suelta en la Trocha”, del periodista argentino Alfredo Muñoz-Unsain, publicada en “Cuba” (agosto 1967). Las fotografías de Orlando García descubrían la presencia de personas de avanzada edad en la concurrida fiesta, mientras tocaban sus instrumentos musicales tradicionales. Las imágenes confirmaban lo que anunciaba el periodista: “Hay rostros riquísimos en Santiago, donde dejaron su rastro genético africanos, españoles, chinos, franceses venidos a través de Haití, e indígenas cubanos. ¡Qué museo viviente de rostros de mujer!”[6].  En la descripción del Carnaval de Santiago intercaló párrafos en negritas que correspondían a fragmentos de una charla que sostuvo Haydée Santamaría, una de las heroínas de la gesta del Moncada, con familiares de los revolucionarios fallecidos en ese suceso. En los sesenta, el carnaval devino en celebración del reinicio de las luchas libertarias el 26 de julio de 1953, además de conservarse como nuestra principal fiesta popular.  

Notas 

[1] Corrales, R. “Risas, piratas, lucerio, cubanas, carrozas, serpentinas, comparsas, maracas, farolas, alegría”, INRA, 3: 50-[59], La Habana, marzo 1960.

[2] “Sabotaje”, INRA, 3: 40-45, La Habana, marzo de 1960.

[3] Sarusky, J.: “Me voy con la comparsa”, INRA, 2: [4]-11, La Habana, marzo 1961.

[4] Salas, O.: “Primer carnaval socialista de La Habana”, Cuba, 1: [73], La Habana, abril 1962.

[5] Castro Ruz, F.: “Discurso pronunciado en la concentración en conmemoración del onceno aniversario del 26 de Julio”, Santiago de Cuba, 26 julio 1964, Recuperado en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1964/esp/f260764e.html

[6] Muñoz-Unsain, A.: “La conga suelta en la trocha”, Cuba, 64: 16, La Habana, agosto 1967.

 


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