07/17 07:07h

El Imperio Contraataca es el título de una vieja parte de la ya antigua saga fílmica de las  Guerra de las Galaxias y pareciera que solo una película puede contemplar tan sensacionalista e inverosímil nombre e intenciones sino fuera porque hace unos días un nuevo Darth Vader de la Casa Blanca apostillado Donald Trump protagonizara en Miami un espectáculo para endurecer el bloqueo genocida contra #Cuba  rodeado de tanta ciencia ficción, histrionismo y frialdad robótica en medio de personajes nacidos en el planeta de la venganza y el odio alguno de los cuales nunca han puesto un pie ni donde les tocó nacer  en nuestra  inmensa Cuba que pretenden genuflexa.

Con el lenguaje de la guerra fría y la política del Big Stick, ante familiares y amigos de asesinos confesos de patriotas y civiles cubanos inocentes , el Presidente de los Estados Unidos, dio un plumazo a su cacareada Orden Ejecutiva   dando fin según él “al acuerdo desequilibrado que firmó la precedente Administración con Cuba” refiriéndose así a los pasos dados por  Obama para normalizar las relaciones con nuestra isla  a partir de  los cuales, aunque de manera discreta,  se avanzó en diversos ámbitos de cooperación  civilizada y respetuosa con su país.

Pero qué esperar de un  orador racista, xenófobo e iletrado que no alcanzaría a comprender uno solo de los millones de textos infantiles, que por poner un ejemplo, están a disposición de los niños cubanos en nuestro Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas y qué esperar de un auditorio donde la Cruela de Vil no dejó posar tranquilo para la foto a un exaltado  y lambiscón Marco Rubio, todos parte de esa misma calaña que promovió las bandas mercenarias asesinas de alfabetizadores adolescentes, atentados contra círculos infantiles, le quitó el sueño a Nemesia de sus zapatos blancos y la vida a otros muchos en Girón o introdujo el Dengue Hemorrágico como consecuencia del cual murieron también más de cien niños cubanos.

Pretender una vez más rendirnos por hambre y sufrimiento, generando caos, y con la aspiración del apoyo de la contrarrevolución interna premiar su intento ancestral de probar la fruta madura, pero no saben que  desde esta Catedral de la Cultura Cubana que es la Biblioteca Nacional de Cuba, junto a la rosa blanca de Martí, que tan dulce sonaba para algunos en las palabras de Obama al pueblo de Cuba, los bibliotecarios cubanos junto al pueblo glorioso de Céspedes, Gómez, Maceo, Fidel, Raúl, Camilo y el Ché, sabiéndonos cercanos en sentimiento y deseos de paz del pueblo norteamericano,  asumimos desde lo más profundo de nuestras convicciones  la decisión expresada por Abdala a su madre:

¿Yo detenerme, madre? ¿No contemplas

el ejército ansioso que me aguarda?

¿No ves que de mi brazo espera Nubia

la libertad que un bárbaro amenaza?

¿No ves cómo se aprestan los guerreros?

¿No miras como brillan nuestras lanzas?

Detenerme no puedo, ¡oh, madre mía!

¡Al campo voy a defender mi patria!

 

¡Qué lástima que no sepa ni de historia Mister Trump!.Hace más de cincuenta años nuestra suerte está echada cuando a raíz del vil atendado de la Coubre dijimos con Fidel hasta hoy y para siempre ante cualquier amenaza:

¡Patria o Muerte!

Venceremos