René Lufriú

Colección integrada por casi 200 carpetas de manuscritos que pertenecieron al gran patriota cubano Francisco Eduviges Lufríu y Arregui (1847-1922) de notoria trayectoria dentro del Ejército Libertador en la Guerra de los Diez Años hasta el instante en que una fatal herida en un cruento combate lo dejó prácticamente lisiado, lo que no le impediría seguir luchando por la definitiva liberación de su tierra – y a René Lufríu y Alonso (1889-1943), notable periodista, escritor, académico e historiador, la que resulta valiosísima por reunir la correspondencia de varias figuras que integraron el Ejército Libertador, necesaria para el estudio de las guerras de independencia. Entre ellas se destacan las enviadas por José Lacret Morlot (1848-1904), José María “Mayía” Rodríguez (1849-1903), Alejandro Rodríguez y Velasco (1852-1915), Bartolomé Masó (1830-1907), Gustavo Pérez Abreu (1872-1953), Santiago García Cañizares (1862-1946), Severo Pina (1854-1927), Lope Recio y Loynaz (1860-1929), Julio Sanguily y Garritte (1845-1906), Salvador Cisneros Betancourt (1828-1914), Domingo Méndez Capote (1863-1934), José Miguel Gómez (1858-1921), Enrique Collazo (1848-1921), Lino Pérez Muñoz (1832-1908), Javier de la Vega y Basulto (1851-1934), Armando Sánchez Agramonte (1858-1938), Enrique Villuendas (1874-1905), Rafael Portuondo y Tamayo (1867-1908) y otros, al Secretario de Hacienda del Gobierno de la República de Cuba en Armas, Ernesto Fonts Sterling (1869-1918), en los años finales de la Guerra del 95, abordándole sobre diversos aspectos relacionados con el conflicto bélico. Incluye también algunas cartas enviadas por el gran patriota Manuel de la Cruz (1861-1896) a Francisco Lufríu, sobre asuntos personales (en una de ellas, lo felicita por su próxima boda, en 1886), y autógrafos de altos oficiales del Ejército Libertador como Carlos Roloff (1842-1907), Daniel P. Gispert (1871-1964), Avelino Rosas (1856-1901), Mariano Torres Mora (1827-1930), Armando Sánchez Agramonte, Santiago García Cañizares y Carlos Manuel de Céspedes y Quesada (1871-1939) – del que el propio René Lufríu despidiera el duelo, en el Cementerio de Colón, el 29 de marzo de 1939. Como puede apreciarse, todas estas figuras desempeñaron cargos de suma relevancia en el período de la Guerra del 95 – incluidos Cisneros Betancourt y Masó, que llegaron a ser presidentes del Consejo de Gobierno – y, con posterioridad, en el período republicano, de los cuales José Miguel Gómez llegó a la primera magistratura. Vale resaltar que René Lufríu llegó a dedicar una de sus obras a Francisco Lufríu, que llevó el título Francisco Lufríu, héroe y mártir, y que fue dada a conocer en la sesión solemne de la Academia de la Historia de Cuba, del 10 de octubre de 1931.