Desde épocas remotas estaba la inquietud por las bibliotecas, los catálogos y la consignación de los principales datos de los materiales, es decir, su catalogación. En el I milenio, siglo VII a. n. e., en las tablas del rey asirio Asurbanipal, aparecen al final del texto, algunos datos bibliográficos como título, número de la tabla o tomo, nombre del propietario original y nombre del copista, en caso de tratarse de una copia.

En Cuba la iniciativa de organizar una biblioteca surgió en el seno de la Sociedad Patriótica de La Habana pocos meses después de su fundación, en mayo de 1793. Anterior al surgimiento de la Biblioteca Nacional de Cuba el 18 de octubre de 1901, existía  la tradición cubana de bibliotecas privadas y públicas. Se sabe de importantes colecciones privadas existentes desde el siglo XVII y de los intentos de organizar técnicamente a las bibliotecas de esta forma surgen aquí los catálogos.

El catálogo de la biblioteca se considera material de la biblioteca por lo que es relevante al catálogo y a los usuarios. El catálogo de fichas ha sido familiar a los usuarios por muchas generaciones, pero está siendo sustituido con eficacia por el catálogo en línea (OPAC) el cual es de acceso público. Los catálogos de fichas impresas de la Biblioteca están siendo digitalizados, conservando una imagen digital de las fichas en su orden original y realizando procesos de captura del textos para facilitar la búsqueda en sus contenidos. El resultado de este proceso puede verse en la versión digital de los catálogos disponible en http://www.bnjm.sld.cu/