Datos Biográficos

Figarola-Caneda nace el 17 de Enero de 1852 en la Ciudad de La Habana. Su primer contacto con el Régimen Colonial Español es al verse implicado en los hechos del fusilamiento de los 8 estudiantes de medicina, el 27 de Noviembre de 1871, en que cursaba el  2do año de Medicina. Por esta causa fue encerrado junto a otros estudiantes y más tarde se vio forzado a abandonar los estudios de la carrera de Medicina. Es así como encamina su vida por el sendero de Periodismo y las Letras desde el año 1872, labor a la que se consagró ininterrumpidamente desde 1876, dedicado a la reseña y crítica de los más importantes libros y revistas publicados en nuestra patria o por cubanos, o asuntos cubanos, en el extranjero. Fundó y dirigió, en Octubre y Noviembre de 1883, en La Habana el periódico teatral El Argumento y fue colaborador 1ro de La Ilustración Cubana, revista decenal que se publicaba en Barcelona, la cual dirigió desde 1887.

Se convirtió durante la etapa final de la guerra del 95, en fervoroso propagandista revolucionario, desde la emigración en París defendió y difundió la razón de Cuba en su lucha. Editó y dirigió allí, en español y en Francés, desde el 23 de Enero de 1896 al 30 de Septiembre de 1897 La República Cubana.

Fue amigo entrañable de Manuel Sanguily, fundamentalmente por sus ideales patrióticos. En la morada de Don Domingo Figarola-Caneda, se celebraron importantes tertulias literarias a las que asistían destacadas figuras de la cultura cubana. Al fundarse la Biblioteca Nacional en 1901, ninguna persona había más indicada para dirigirla que Domingo Figarola-Caneda y a ésta dona su biblioteca personal (3000 piezas).Su escaso sueldo como Director de esta institución lo empleaba en la adquisición de libros y en las publicaciones de sus obras. Consagró a  la Biblioteca Nacional muchas de sus horas, ya que era bibliógrafo, investigador, historiador y publicista. Gracias a su empeño en 1904 la Biblioteca Nacional adquiere como donación una imprenta y 5 años más tarde aparece el 1er número de la revista Biblioteca Nacional, dirigido por él, aparecieron 4 tomos que comprenden los años 1909 a 1912. Es reconocido en Cuba como el verdadero maestro de los estudios Bibliográficos, sólo cultivados científicamente antes que él por Bachiller y Morales. Como modelos de estos trabajos están sus libros: Bibliografía de Rafael M. Merchán (2ed. 1905), El Dr. Ramón Meza y Suárez Idán (1909), Bibliografía de Luz y Caballero (1915) y Bibliografía de Enrique Piñeyro (1924). Además de las obras mencionadas dejó entre otras, las siguientes: Colección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional (1909), Cartografía Cubana del British Museum (1910), Memorias Inéditas de la Avellaneda Anotadas (1914), Milanés y Plácido (1914), José Antonio Saco. Documentos para su vida. Anotadas (1912), Plácido (poeta cubano) (1922), Diccionario Cubano de Seudónimos (1922). También fue valiosa su actuación en lo que se refiere al desenvolvimiento en Cuba del arte del libro, por el buen gusto y competencia de Figarola-Caneda en asuntos tipográficos, prueba de ello no son sólo las obra editadas por él, sino también las publicaciones que dirigió: Revista de la Biblioteca Nacional, Anales de la Academia de Historia, Centón Epistolario de Domingo del Monte y demás trabajos de la Academia de Historia, como Director de Publicaciones de ésta, de la que era miembro de número desde su fundación en octubre de 1910. Después de una penosa enfermedad, murió el 14 de marzo de 1926, a los 74 años de edad. Después de su muerte, su viuda publicó en París las siguiente obras que había dejado inéditas: La Condesa de Merlín (María de las Mercedes santa Cruz y Montalvo)1928, estudio bibliográfico, estudio crítico en presencia de documentos inéditos y de todas las ediciones de sus obras; y Gertrudis Gómez de Avellaneda, biografía, iconografía y bibliografía, incluyendo muchas cartas inéditas o publicadas escritas por la gran poetisa o dirigidas a ella.

Se otorgará  a los bibliotecarios profesionales, miembros  de la Asociación  Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI) o de la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCIT), que en su quehacer se destaquen por la adhesión a los principios éticos de ambas asociaciones y por su desempeño y contribución al desarrollo de bibliotecas especializadas