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razones para un encuentro

Cuando vuelva al último miércoles de junio de 2017, recordaré la tarde feliz, donde el amor y la cultura comulgaron con las letras, las artes visuales y la música de concierto. Este 28 de junio el encuentro mensual Palabras en La Caribeña, cambió su itinerario habitual y se trasladó a la Sala de Referencia de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, para homenajear a la escritora cubana Teresita Gómez Vallejo.

Tres novelas de su autoría -Mariela y los guácharos, Hombre de palabra y Por un beso- han cruzado con éxito las fronteras iberoamericanas y se reconocieron este día entre los títulos más solicitados por los lectores en la prestigiosa Catedral de la Cultura cubana. De ahí la iniciativa de cambiar la sede del encuentro devenido tributo a la escritora, investigadora y artista visual porque también destaca por su obra como ceramista y escultora, exhibida en numerosas muestras personales y colectivas dentro y fuera del país.

Con la inspiración del cantor comenzó la ceremonia en amalgama poética y sentimental porque Teresita Gómez Vallejo ha consagrado con amor su vida a la cultura, a las letras y a la arcilla que acarician las manos orfebres y progenitoras de piezas artísticas que junto a las creaciones literarias develan las dotes del talento y la pasión.

El profesor de la Universidad de La Habana, investigador, periodista y crítico literario, Fernando Rodríguez Sosa, en elegantes palabras ponderó la obra de Gómez Vallejo, premiada en el concurso La Edad de Oro con su título El Serranito y apreció que el mayor reconocimiento tributado a la escritora ha sido la elevada demanda de sus libros en las librerías, bibliotecas cubanas y ferias editoriales.

 

Otras aristas de su vida artística, fueron destacadas por el investigador al comentar: “Teresita Gómez Vallejo acumula una larga experiencia en las artes visuales, en la escultura, la cerámica, ambas articuladas con la Cultura, pero también se ha dedicado a la labor empresarial (…) es una empresaria fecunda en el contexto cubano contemporáneo. Creó una cooperativa vinculada al mundo de la cerámica y el entorno, llamada precisamente CREA ENTORNO, donde ha logrado estructurar una coherente línea investigativa hermanada con la cerámica, la escultura, su entorno y las necesidades de las personas (…) Además es una promotora cultural y en su galería-taller de la calle Obispo que lleva por nombre de La Caribeña, se reconoce mensualmente la labor de escritores y artistas cubanos contemporáneos, muchos de los cuales nos acompañan hoy en esta ceremonia.”

El también investigador, escritor, poeta, editor, periodista y actual Presidente del Observatorio del Instituto del Libro cubano, Enrique Pérez Díaz, reconoció en Tere, como cariñosa y respetuosamente le llama, a la creadora con una visión cultural y posición ecuménica hacia la creación. “Creo que ella también es mecenas, una persona que le gusta ayudar a los demás, gusta fomentar espacios, lugares donde tenga desarrollo la creación artística y me parece que eso realmente no abunda. Tiene una visión mucho más abarcadora (…)”

Recordó Pérez Díaz algunos de los libros de Teresita en los cuales tuvo la posibilidad de participar en tiempos de sus desempeños en la editorial Gente Nueva. Acerca del título laureado, El Serranito, con maravillosos cuentos de la Sierra, fue, para asombro de muchos, uno de los títulos agotados con inmediatez en la Feria del Libro.

“Creo que todos los libros de Teresita, tienen un registro de escritura muy amplio –comenta el Director del Observatorio del Instituto del Libro cubano- su obra se mueve con la misma inquietud de su personalidad y todos los proyectos a los cuales se consagran. Varios de sus libros son para reimprimir. Con logros y con la visión que la caracteriza se ha consagrado a la cultura cubana que tanto la necesita.”

Entre flores, palabras elogiosas, emociones a la vista en su rostro lozano y agradable, Teresita Gómez Vallejo agradeció a los presentes y dijo que sus logros son el resultado de una obra consecuente en la que se desenvuelve con mucha energía y facilidad y ratifica: “Llevo muy feliz la vida en ese aspecto, pero tengo que agradecer a mi familia, mis dos hijos que fueron bañados en el taller, que a veces no tenía quien me los cuidara, que se dedicaron a la cerámica. A ellos más que a nadie puedo agradecer todo lo logrado en la vida. Hemos sido en familia, una unidad indivisible. Han seguido mis pasos, siempre juntos.”

Momento para agradecer la presencia en la ceremonia del Sr. Ernesto Chávez, agregado cultural de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en La Habana, honorable invitado porque uno de libros de Gómez Vallejo fue dedicado a Venezuela, país que la escritora cubana considera “su segunda patria”.
 En presencia de trabajadores, especialistas, directivos de la Biblioteca Nacional de Cuba, intelectuales, escritores, investigadores, editores, familiares de Teresita Gómez Vallejo la ceremonia elevó el tono de amor y encantamiento cuando el excelso tenor cubano Bernardo Lichilín, nos deleitó con melodías clásicas, algunas de ellas de la preferencia de la homenajeada.

Perla Marina, Granada y El Padre Nuestro, fueron interpretadas magistralmente por Lichilín, reconocido entre las mejores voces del catálogo de excelencia de la música de concierto en nuestro país. Su voz, en timbre, brillante y transparente, cautivó emociones en el auditorio, riqueza para el alma de los presentes, cual divina glorificación de la música lírica y sus resonancias que motivó repetidas ovaciones del público agradecido y admirado junto a la protagonista del agasajo.

Para una jornada de miércoles inolvidable con Teresita Gómez Vallejo, sus seguidores habituales y las personalidades presentes en la cita; el tenor Bernardo Lichilín fue desde mi punto de vista, el regalo más delicado y sublime del encuentro donde el amor y la cultura se enamoraron para engendrar la maravilla.-
 

Cortesia de Radio Enciclopedia